18 de Agosto de 2018

Quintana Roo

Fomenta el amor al campo

Maura se dedica a sembrar plantas de aguacate, limón, nance, yuca, sandía y maíz.

Su terreno se encuentra en Leona Vicario, al pie de la carretera, rumbo a Mérida. (Israel Leal/SIPSE)
Su terreno se encuentra en Leona Vicario, al pie de la carretera, rumbo a Mérida. (Israel Leal/SIPSE)
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Teresa Pérez/SIPSE
CANCÚN, Q. Roo.- A sus 60 años Maura no pierde la fe de ver sus tierras convertidas en un huerto, del que su familia pueda hacer uso de los productos de la naturaleza. Desde hace un par años se dedica a sembrar plantas de aguacate, limón, nance, yuca, sandía y va por el segundo día abriendo la tierra para la siembra de maíz.

Su terreno se encuentra al pie de la carretera, rumbo a Mérida, después de su jornada laboral al servicio de la comunidad toma su bicicleta para dirigirse a su terreno.

“Disfruto mucho estar en contacto con el campo, paso la tarde preparando la tierra, revisando las hojas de las matas para que no se las coma una plaga”, dijo.

Desde hace tres años se dedica al cultivo 

Es una profesora retirada, pero desde sus tres años conoció este oficio y al recordar aquella niñez en su Yucatán querido, sus ojos se iluminaron, tiene todavía muy frescos aquellos días, disfrutaba estar en contacto con la naturaleza.

Hoy, Maura ha pasado esta tradición familiar a sus hijos, uno de ellos se da un tiempo en las tardes para limpiar el lugar, a sus nietos les ha enseñado a querer la tierra y a respetarla, por ello, cada tarde, después de que supervisa las tareas escolares, se los lleva a que ayuden a la siembra o a la cosecha.

Recibió 10 kilos de maíz 

Ella fue una de los 300 pobladores de Leona Vicario que la semana pasada recibió 10 kilogramos de maíz de parte de las autoridades municipales. Comenta que hace un año los vecinos no participaron mucho, y en la misma convocatoria sólo acudieron a recibir el producto cinco.

Durante la plática, las primeras gotas de lluvia cayeron en el lugar, se llenó de júbilo, era un buen pronóstico, porque sus maíces se arraigarían a la tierra, y en los próximos días vería las primeras guías. 

En el poblado las labores del campesino, a pesar de que son más que cotidianas, para las mujeres en los últimos años se ha convertido en moda, la profesora comenta que hay otras 20 mujeres que como ella labran la tierra para producir para su propio consumo. Será noviembre el mes de su cosecha, y para entonces, ya ha planeado una reunión familiar para poner a las brasas las primeras mazorcas.

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