20 de Enero de 2018

Quintana Roo

Sindicato de taxistas cierra sus oficinas: “no es cierto lo que dicen”

Los choferes que llegaron a las instalaciones del gremio se toparon con la leyenda “cerrado hasta el 18 de marzo”.

Trabajaban de forma normal en el sindicato personal de vigilancia y de su radiofrecuencia. (Jesús Tijerina/SIPSE)
Trabajaban de forma normal en el sindicato personal de vigilancia y de su radiofrecuencia. (Jesús Tijerina/SIPSE)
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Teresa Pérez/SIPSE
CANCÚN, Q. Roo.- El comité directivo del Sindicato de TaxistasAndrés Quintana Roo” expresó que mantendrán cerradas sus oficinas debido al puente vacacional y no por los hechos ocurridos ayer por la tarde en el restaurante “La Sirenita”, en la Región 233, lugar donde falleciera el secretario interior del sindicato, Francisco Achach, alias “La Barbi”, y resultaran lesionados otros delegados del gremio.

Ayer en las instalaciones del sindicato abundaba el silencio. Sólo personal de vigilancia y cinco personas encargadas de su radiofrecuencia laboraban de forma normal. Aún después de dos días, quedaban evidencias de la gran fiesta de su aniversario. Ocho personas, apoyados por una grúa, continuaron con las maniobras para desmantelar las estructuras de la carpa. La fiesta había terminado. El gremio taxista estaba de duelo.

Algunos operadores llegaban con la intensión de conocer los hechos de primera mano, pero nadie los atendió. Había anuncios con la leyenda “cerrado hasta el 18 de marzo”.

A partir de las 16 horas, en la funeraria Jardines de Paz estaban velado el cuerpo de “La Barbi”, donde decenas de personas comenzaron a llegar con la intención de darle el adiós al compañero, amigo o conocido. En los rostros había incertidumbre y enojo porque decían que se había desvirtuado la noticia.

La familia con el ánimo descompuesto y lágrimas en los ojos, esperaba a los visitantes y abrazaba a quien llegaba a ofrecerles el pésame. Uno de los hijos lloraba porque en las redes sociales se hablaba de un ajuste de cuentas. “No es cierto lo que dicen”, continuaba diciéndoles a los que lo acompañaban.

El rumor se escuchaba entre los asistentes, quienes negaban que fuera un ajuste de cuentas y mantenían la versión de ser víctimas de un asalto. Otros  apuntaron a que iban por el dueño del lugar y otros más preferían el silencio.

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