22 de Octubre de 2018

Opinión QRoo

Sociedad retrógrada

Somos una sociedad retrógrada, los feminicidios que se cometen ya de manera cotidiana...

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Somos una sociedad retrógrada, los feminicidios que se cometen ya de manera cotidiana, demuestran que no hemos sabido entender que el respeto a las diferencias es fundamental si queremos cambiar nuestro modo de comportarnos socialmente.

El más reciente caso que conmocionó a México por la crueldad y las circunstancias en que se desarrolló, es el feminicidio cometido en contra de la joven Mara Fernanda Castilla Miranda en Puebla, a manos de un chofer de una empresa de taxis que supuestamente tiene estrictos controles sobre su personal.

Pero el asesinato de esta jovencita por razones de género es uno apenas de los miles que ocurren en todo el país, incluido claro está, el mismo Quintana Roo, donde las mujeres siguen sufriendo de todo tipo de abusos sicológicos, laborales, sexuales y un largo etcétera.

Cuando una persona es asesinada sólo porque es mujer todos perdemos, primero las propias mujeres que son las víctimas directas, después los hombres porque no hemos podido crear un marco normativo junto con ellas para su protección, más allá de los discursos grandilocuentes que no se reflejan en la realidad, pero sobre todo pierde la sociedad.

Todos tenemos familiares que son mujeres, sean madres, hermanas, primas, tías, novias, esposas, entonces cuando se agravia a una mujer nadie puede quedar exento de responsabilidad. No hemos podido crear las condiciones para que la mujer sea respetada desde que es una niña, después novia, esposa y madre, hemos fallado de manera lamentable.

Lo que debemos cambiar es nuestra manera machista de pensar que tiene sus orígenes en la autoridad paternal: primero fue el emperador, después el virrey, hasta llegar al presidente.

Pero además, en muchas familias aún existe la preferencia hacia tener un hijo varón por sobre una mujer y es ahí donde se incuba en la familia la semilla de la misoginia que en ciertos casos deriva en feminicidios.

Las estadísticas de asesinatos de mujeres por el sólo hecho de serlo son trágicas, cada vez que una de ellas muere en manos de un desquiciado misógino nos mostramos como no queremos que nos cataloguen: como un país incapaz de defender a sus mujeres y que lleva en sus entrañas la semilla de la intolerancia por razón de género.

¿Por qué alguien es capaz de matar a una mujer sin que haya una razón digamos lógica, aunque este calificativo resulte un poco chocante? ¿Qué clase de mecanismo mental se desencadena en la cabeza del asesino antes de cometer su atrocidad?

¿Obran por mero instinto depredador al ver a una víctima que no puede defenderse, atacan debido a que piensan que la justicia no los hará pagar su crimen o simplemente sus bajos instintos los obligan a actuar de esa manera?

Eso es materia de los especialistas en la conducta humana, para quien esto escribe sólo representa que muchos integrantes de nuestra sociedad están dispuestos a convertirse en bestias sedientas de satisfacer sus instintos más primitivos sin tomar en cuenta ninguna circunstancia moral ni legal.

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