14 de Noviembre de 2018

Quintana Roo

“Mi pecado fue disciplinar a los alumnos…”

La directora con más de 23 años en la docencia se encuentra en la lista de maestros que podrían ser removidos.

Wendy Silena Rodríguez Carrillo es directora de la secundaria Técnica 20 “Rafael Ramírez Castañeda”, de la Región 221. (Tomás Álvarez/SIPSE)
Wendy Silena Rodríguez Carrillo es directora de la secundaria Técnica 20 “Rafael Ramírez Castañeda”, de la Región 221. (Tomás Álvarez/SIPSE)
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Teresa Pérez/SIPSE
CANCÚN, Q. Roo.- Egresada de la Escuela Normal SuperiorAndrés Quintana Roo” de Cancún, Wendy Silena Rodríguez Carrillo lleva más de 23 años en la docencia, y ha visto pasar 23 generaciones. Ella es directora de la secundaria Técnica 20 “Rafael Ramírez Castañeda”, de la Región 221. Es la más vulnerable de la lista de directores que el Comité de Lucha Municipal, y un grupo de padres de familia piden sean removidos. Argumentan que tiene mano dura con los alumnos, y hay falta de transparencia en los recursos de la mesa directiva.

Wendy lleva menos de tres años en el puesto de dirección, en 2009 llegó a la Técnica 20 como subdirectora del turno vespertino, en el que permaneció por dos años y medio, en 2012 fue nombrada directora.

“Las autoridades decidieron que mi trabajo fue bueno, y me dejaron en la escuela para que siguiera realizando acciones para contrarrestar los actos vandálicos que se vivían alrededor de la escuela”, expresó.

Trabajó como prefecta durante 11 años, maestra frente a grupo por cinco años, coordinadora académica dos años, subdirectora por dos años y medio, y directora hasta la fecha.

Comentó que el ambiente no ha sido fácil, al referirse que algunos alumnos en los tiempos más difíciles, hace dos años, pertenecían también a grupos pandilleros y esto generaba un ambiente hostil en la zona, principalmente en el turno vespertino. “Llegamos a tener bombas molotov en la escuela, mismas que arrojaban los grupos que venían a confrontar a mis alumnos”, aseguró.

La directora dijo que ante esos actos vandálicos no bastaba la presencia de policías en la escuela, por ello, en reuniones con los padres de familia propuso que se unieran para mitigar el problema, explicó que se organizaron para realizar guardias de vigilancia alrededor de la escuela, y hacerle frente al problema; mencionó que fue gracias a dicha participación de los padres que la escuela mejoró su imagen, pues la gente la consideraba una de las más inseguras. 

Rodríguez Carrillo mencionó que en dichas reuniones se tomó la decisión de aumentar la disciplina, y que no se les premiara al retirarlos a casa, en cambio se acordó que realizaran acciones en beneficio de su escuela como barrer, limpiar, ordenar, cuidar que sus compañeros mantuvieran el orden y la limpieza, con la finalidad hacerlos conscientes de que debían ser responsables.

Con el paso del tiempo algunos padres de familia se molestaron, pues no aceptaban que a sus hijos se les disciplinara de esa forma. Comentó que a partir de que inició el paro magisterial en Benito Juárez, algunos trabajadores de la escuela convocaron a los padres de familia para que tomaran las instalaciones los últimos 19 días.

Explicó que al inicio del ciclo escolar hubo rotación de directores, por los resultados y el trabajo que realizó fue a la única que no cambiaron. A dos semanas del regreso a clases el ambiente se vive muy tenso, mencionó Wendy, pues los sentimientos quedaron a flor de piel y cualquier discurso sirve de arma para que se lo tomen personal.

“Se acabó el compañerismo y la cordialidad entre nosotros, desde el retorno a clases no han parado las acusaciones, los reclamos, la hostilidad a tal grado de generar violencia entre los mismos alumnos”, afirma. 

Rodríguez Carrillo dijo que acepta que el cobrarles a los alumnos cinco pesos para entrar a las instalaciones con ropa de mezclilla una vez a la semana fue un error, a pesar de que esta buena acción, que también se acordó con los papás, serviría para construir los desayunadores que ahora tienen. 

Hoy, Wendy Silena vive los peores días de su carrera magisterial y lo único que pide es que no se le que acuse sin antes investigar y constatar los hechos.

“La transparencia de recursos tienen que verse con la mesa de padres de familia, no conmigo, y si ellos demuestran que soy culpable, entonces lo asumiré porque en todos estos años mi pecado fue disciplinar a los alumnos”, finalizó.

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