18 de Noviembre de 2018

Opinión QRoo

Nos hace falta tweetear más box

Internet nos da la oportunidad de conocer ideas y proyectos para todos los gustos...

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Internet nos da la oportunidad de conocer ideas y proyectos para todos los gustos, pero hace apenas unos años también ofrecía una plataforma imparcial para su difusión, hasta que las redes sociales llegaron y trastocaron el significado de la libertad.

Twitter y Facebook, e incluso la aplicación WhatsApp, hicieron que el mundo se conecte tan profundamente que ocurrieron dos fenómenos interesantes, la conjunción de ideas y su correspondiente riqueza de argumentos y escenarios, característicos ya de nuestra sociedad digital; y su contraparte, la cerrazón ante las creencias de los demás, aderezado de paranoia y xenofobia, tristemente, también muy propios de nuestros tiempos.

Esta radicalización de escenarios creó un nuevo pecado capital para la comunidad de internet, que desafortunadamente trascendió las pantallas de los teléfonos y llegó al mundo real: tomar partido. Así de sencillo e irreal, decantarse por una opción política, social, económica, e incluso, de la farándula, representa hoy una bomba de tiempo para las redes sociales.

Esto desata el temor a ser juzgados, aún teniendo la razón, pues en México, la lógica o la verdad son armas de muy largo plazo, que primero deben vencer al escándalo y la mentira (representados en internet por los “bots”, tendencias, memes y comentarios de los seguidores) antes de siquiera llegar a ser leída, ni qué decir, consideradas.

Aceptar en las redes sociales que tomamos partido por “x” o “y” opción, beneficiaría el debate político, social, deportivo o de lo que sea; porque se podrían esgrimir ideas con mayor claridad cuando no estamos en actitud defensiva, a salto de mata de los ataques. A nuestra sociedad digital “le hace falta ver más box”, enfrentarse a la libertad individual, alejarse de la cómoda conciencia colectiva que la asimila… como los Borg en el universo Star Trek.

Esta premisa no implica, ni defiende, desea o apoya el libertinaje, ese que tumbó a cierto pasquín de cubanos en Playa del Carmen. Tomar partido es un compromiso que el usuario de redes sociales adquiere para formar parte de una solución, para proponer, argumentar y escuchar a los demás, siempre dispuestos a teclear los hechos, pues de lo contrario, los ciudadanos digitales se darán cuenta de que los engañan y lo dejarán de seguir.

¿Es un riesgo? Claro que sí, pero no insuperable. Los medios de comunicación se enfrentan a lo mismo y ahí están: sus lectores (reales y digitales) los siguen, y sus detractores voltean a otros medios. Ese el precio de la libertad, uno que tristemente, parece que los usuarios de redes sociales tienen miedo de pagar.

El juicio de Juan Pueblo

Como el fuego en un campo seco, los usuarios de redes sociales acusaron, juzgaron y ejecutaron a un profesor por explicar la violencia familiar con la crudeza que lo amerita, basados únicamente en la parte más escabrosa de su clase, grabada por uno de sus alumnos.

Faltaría espacio para los adjetivos que le achacaron, y sobraría el doble para las disculpas que nadie está dispuesto a darle, pues para echar carrilla los usuarios se pintan solos, pero para aceptar que la regaron, basta un “unfollow” o un bloqueo, para hacer de cuenta que no pasó nada.   

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