15 de Agosto de 2018

Chetumal

Peregrinos pedalean por cinco días para visitar a la Virgen

“Cuando lo haces con amor, no significa sacrificio alguno”, manifestó uno de los devotos que viaja desde la comunidad Huhi a Chetumal.

Para este recorrido los peregrinos ahorraron con tres meses de anticipación, para mantener en óptimas condiciones sus bicicletas, adquirir sus playeras y solventar sus gastos diarios. (Javier Ortiz/SIPSE)
Para este recorrido los peregrinos ahorraron con tres meses de anticipación, para mantener en óptimas condiciones sus bicicletas, adquirir sus playeras y solventar sus gastos diarios. (Javier Ortiz/SIPSE)
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Javier Ortiz/SIPSE
CHETUMAL, Q. Roo.- Cinco días en bicicleta, sortear la embestida de conductores inconscientes, soportar el intenso sol y a veces la inclemencia de la lluvia, entre otras adversidades, no resulta suficiente para quebrantar la fe de un grupo de peregrinos que desde el domingo pasado salieron de la comunidad de Huhi, ubicada cerca de Mérida, Yucatán, en un periplo que culminará en la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, en la capital quintanarroense,

Entre el grupo dispuesto a cumplir su manda católica viaja Romy Chel Balam, joven de 17 años y que desde hace tres sigue esta antigua tradición. En su pueblo natal, se dedica a labores del campo, pero una rara enfermedad le provocaba convulsiones constantes, por lo que en medio de una crisis ofreció convertirse en peregrino católico si la Virgen de Guadalupe lo sanaba. “Desde hace tres años mi perfecto estado de salud me permite cumplir la promesa”, dice.

Como él, otros cuatro devotos viajan cargando sólo una mochila con algunas mudas de ropa, amarradas a sus bicicletas. Confían regresar a Huhi sanos y salvos, donde continuarán con las celebraciones en honor a la Virgen de Guadalupe. 

Irán Chi Poot, de 35 años de edad, encabeza el pequeño contingente. Explicó que desde hace 10 años es un peregrino. “Cuando lo haces con amor, no significa sacrificio alguno”, platicó mientras descansaba unos minutos bajo una sombra en plena carretera federal. Este gesto de 120 horas. Asegura, es una forma de agradecerle a la Patrona de México que nos haya regalado un año más de vida.

Para Eduardo Baas Tun, no es necesario recibir un milagro de la Virgen de Guadalupe para recordarla cada año. Su fe de toda la vida lo motiva a realizar esta larga travesía, “siempre protegido por el manto de nuestra Madre, porque con su compañía nada nos pasará”, señaló al negar temor de sufrir un accidente, pese a que le ofrecen la espalda a los conductores “mi virgencita me protege, la siento en cada momento”, remarcó.

Con anticipación de tres meses ahorraron en la medida de sus posibilidades para mantener en óptimas condiciones sus bicicletas, adquirir sus playeras estampadas y para sus gastos de 150 pesos diarios que origina la comida y agua, principalmente.

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