Vigilancia contra corruptos, permanente

Muy lejos de llamar a la cacería de brujas pero con manifiesto interés en saber con precisión cuáles aves cruzaron el pantano sin mancharse y...

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Muy lejos de llamar a la cacería de brujas pero con manifiesto interés en saber con precisión cuáles aves cruzaron el pantano sin mancharse y siguen tan campantes bogando en las procelosas aguas de la función pública, nos preguntamos si altos funcionarios que siguen empleados y hasta se plantean como piedras de toque de la enésima reingeniería estatal están más allá del bien y del mal. 

Darío Flota Ocampo, a quien la raza pudiera pedir sin abuso que done sus millas frecuentes en las aerolíneas internacionales pues lleva más de tres lustros en la gestión de la promoción turística de un par de los destinos más importantes del mundo debe ser, si de pájaros habremos de hablar, una rara avis de la función pública, pues como pocos ha tenido una vigencia transexenal ya en dos oportunidades. O es muy bueno o, como en las clásicas películas de mafiosos se argumenta, sabe demasiado.

Ayer el titular de la Auditoría Superior de la Federación Juan Manuel Portal Martínez jaló las orejas a los auditores y contralores estatales, pero más que nada el llamado fue a los gobiernos para que les permitan realizar su labor sin coerción, pues es sabido que los gobernadores –y presidentes municipales– son quienes en realidad ponen y quitan a estos funcionarios que deberían ser contrapesos pero en realidad más bien resultan cómplices.

Portal encabezó la inauguración de la Primera Reunión Plenaria del Sistema Nacional de Fiscalización y no dudó en referirse sin ambajes al caso del auditor superior de San Luis Potosí, José de Jesús Martínez, quien renunció a su cargo el 15 de junio tras darse a conocer que diputados locales presuntamente cobraban dinero para que los dictámenes de ese órgano fiscalizador salieran positivos.

Moches como de gitanos leyéndose la mano, que sólo llegan a salir a la luz porque una secretaria no se sintió la “bien pagá” o porque un escolta indiscreto y muy afecto a los gadgets se dio cuenta de que la secrecía es un gran negocio para quienes la comparten y no tienen escrúpulos, al igual que de ellos carecen las víctimas de las maledicencias, funcionarios o actores de la esfera privada venales y corruptos, que se ven en la necesidad de remachar a punta de acero y plomo fundido bocas indiscretas, multiplicando la corrupción al infinito.

El agua tibia, descubrió el auditor de los auditores, como si, cual soñaran los batalladores por la democracia, la transparencia y la legalidad, en nuestro país las actitudes y acciones corruptas fuesen la excepción. “Desafortunadamente hemos conocido a través de notas publicadas en medio nacionales sobre casos en los que se han dado indicios sobre la sumisión de auditores superiores estatales a los intereses del titular del Poder Ejecutivo o de injerencia partidistas, los cuales han devenido en posible actos de corrupción", expresó el persegiuidor de las conductas ilícitas de los trabajadores gubernamentales, especialmente en referencia a aquellos encumbrados o a los que se les confía la custodia de recursos públicos.

La verdad es que en distintos momentos de los procesos legislativos y administrativos se supone que todos los gobiernos están ocupados en la instrumentación de sistemas anticorrupción armonizados con el todavía tambaleante esquema federal, pero no escapa al sentido común que encomendarle a gobernantes del estilo de Javier Duarte, César Duarte o Roberto Borge, trío de nombres de moda, pero que integran la nómina de muchos más sospechosos y culpables de prácticas corruptas –como dijera Bugs Bunny: de ayer y de hoy– que han expoliado a los mexicanos a lo largo y ancho de nuestros dos millones de kilómetros cuadrados de territorio.

No porque tengamos alguna sospecha en particular, pero llama la atención que un titular de una cartera pública de recursos multimillonarios, en la que convergen carretadas de dinero de tres órdenes de gobierno, halla pasado cual cisne de albeantes plumas por un gobierno cuestionado y por otro incluso perseguido judicialemnte sin una mácula en el plumaje: Félix y Beto.

¿Es Darío Flota, incuestionable experto en el tema que le ocupa, la persona idónea, de confianza, para encabezar la promoción y gestión de nuestrs destinos turísticos? Tendremos que ver cómo lo hace. La XV Legislatura, que previsiblemente no se enfrentará al Ejecutivo en su afán de organizar la casa, aprobará todo lo que le mande el jefe del “cambio” en el que todavía se inscriben los diputados no enterados de que la campaña terminó a la mitad del año pasado.

Ya saben ustedes: viene la queja meridional, porque la verdad es que ni con las imaginerías de la secretaria de Turismo Marisol Vanegas Pérez vemos al sur de Quintana Roo capitalizar las visitas recreativas en el estado, y no escapa al sospechosismo chetumaleño que no parece probable que el primer titular de promoción de todo el estado no tenga el menor interés por promover los atractivos de nuestra geografía. Chico Playa, ¿ves?

Pero volvamos: ¿es verosímil que un alto burócrata que ve pasar a cada día de ida y vuelta millones de dólares no le haya hincado el diente a la promoción? Si alguien sabe de truculencias sobre el tema, le pedimos por favor que hable ahora o calle para siempre. A este que escribe se lo presentó en Acapulco la entonces secretaria de Turismo Sara Latife Ruiz Chávez, siempre brillante, diciendo que no se trataba de un político, sino de un experto dedicado a sus tareas turisteras. Sea o no por su gestión, pero la Riviera Maya es el punto vacacional de mayor crecimiento del mundo y no deja de ser demandado. Los negocios multimillonarios en esa franja privilegiada por la madre Natura no son solo de viaje, paseo, hospedaje y alimentación: las poderosas industrias de la construcción y del tráfico de inmuebles ha generado mosntruosas fortunas al son de las plácidas olas del Mar Caribe, lo cual bien pudiera dar cuenta de las posibilidades “chocolate” de la instancia de promoción, que trata con cadenas hoteleras mundiales, líneas aéreas internacionales e inversoes de toda laya.

Mucha tentación, ¿No?

De alguna manera felixista, sin refunfuños borgista y ahora joaquinista, el principal promotor del Riviera Maya Jazz Festival –máximo fenómeno cultural del estado, profundamente caribeño; mundial y nuestro, pues–, una vez aprobada la reingeniería joaquinista en el congreso será uno de los supervivientes más longevos de las tormentas transexenales del patio.

¿Nuestro punto de vista, por si acaso al lector le interesare? Le creemos. El señor es muy poco dado a la faramaya y la impostura, no teme ser rudo a cuenta de la sinceridad y sabe muy bien de lo que habla. Pero más valdrá que ese vistazo institucionalmente obligado sobre el ejercicio gubernamental, a la vista de los ocultos nidos de la corrupción, quede a la luz y consideración del respertable.

LA DICHA INICUA…

Retazos de citas de un escritor de estatura reconocible, y nuestra Uqroo lo reconoció. El máximo intelectual chetumaleño de quien todos, sin embargo, decimos “pero…”

“La historia de las equivocaciones de mi generación es más abundante que la de los aciertos. La responsabilidad mayor es desde luego de los gobiernos, pero también de sus opositores, de los malos hábitos y las pobres convicciones de la sociedad, de la baja calidad de nuestros medios, nuestras empresas, nuestras iglesias, nuestros intelectuales y nuestros académicos. En suma, de nuestra clase dirigente, de quienes dirigen al país.
“El país que mi generación heredará es inferior al que pudo construir equivocándose menos. En esto de equivocarse mucho, no hemos sido los primeros ni, quizá, los peores”.

Número uno en la historia de los intelectuales de Chetumal. Punto.

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