14 de Agosto de 2018

Opinión

2017: Año, presupuesto y administración perdidos

Pese a que 2017 es el último año en que el gobierno de Enrique Peña Nieto estará enteramente dedicado a gobernar, su administración no prepara...

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Pese a que 2017 es el último año en que el gobierno de Enrique Peña Nieto estará enteramente dedicado a gobernar, su administración no prepara, en términos de gasto público, ninguna noticia alentadora para el país; por el contrario los gastos superfluos se incrementarán, mientras que la obra pública se reducirá aún más, tanto, que la actual administración federal puede considerarse perdida.

Para el caso de Quintana Roo, el gobierno de Peña Nieto canceló las principales obras que tenía proyectadas para todo el sexenio, y las que fueron promesa de campaña eran aquellas que el gobierno estatal ya había programado para realizarse, así que no hubo compromiso real; pero entre las obras importantes que sí anunció están los puentes sobre la laguna Nichupté, en Cancún; y la más emblemática de todas, el llamado Tren Transpeninsular, que correría de Tulum a Yucatán, y que al primer recorte de recursos simplemente se canceló; al igual que el que correría México a Querétaro.

Lo peor es que los recortes presupuestales para obra pública no han frenado desde 2015 y para 2017 habrá más, pues será del 21.2 por ciento con respecto al 2016; mientras que contradictoriamente se planea aumentar en 23.5 el rubro de Servicios Personales, que contempla sueldos y prestaciones. Por si no fuera suficiente, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) propuso una disminución de 9.2% del presupuesto para desarrollo económico con respecto a 2016, los rubros de campo, turismo y comunicaciones serán los más afectados; es decir, mientras se asignan sueldos hay menos obra; y mientras los funcionarios disfrutan de mayores prestaciones, el desarrollo del país se retrasa aún más.

Si aún no se convence de que el presupuesto, el 2017 y la administración federal en nada ayudaron ni ayudarán a los mexicanos, y de que la alta burocracia ve un país muy diferente al de los ciudadanos de “a pie”; en un artículo firmado por el secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, y publicado en El Economista apenas el 21 de noviembre pasado, el funcionario asegura que los beneficios de la reforma energética nacional ya han comenzado a dar resultados; tanto, que de no haberse realizado, para el año 2040 los precios en tarifas eléctricas para los consumidores industriales en el 2040 serían 14 por ciento más altos; lo que no dice el funcionario, es que para las personas como usted y el que esto escribe, las tarifas incrementaron en ese mismo porcentaje y en un solo año, 2016.

Así, la administración peñanietista fue un desastre y 2017 será el último año que gobierne completo, pues en septiembre próximo año iniciará el proceso electoral en el que, en junio de 2018, se elegirá a su sucesor; pero no todas las desgracias tienen su origen en las entidades federativas, pues para 2017 no habrá recorte en las participaciones a los estados; claro, que Quintana Roo las tiene comprometidas en más de 200 por ciento por efecto de la deuda, esa que se alargó ya seis años más.

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