14 de Diciembre de 2018

Opinión

¡A la basura el orgullo!

Qué difícil es lidiar con el orgullo, con el propio y con el ajeno. Pero bueno hablando del orgullo propio, ya no sabemos a veces distinguir...

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Qué difícil es lidiar con el orgullo, con el propio y con el ajeno. Pero bueno hablando del orgullo propio, ya no sabemos a veces distinguir si las cosas las dejamos de hacer, por orgullosos, por dignidad propia, o porque nos da miedo el qué dirán, es muy difícil pero ahí está en muchas de las cosas de nuestro día a día, cuántas veces hemos dejado de decirle a alguien que nos perdone, que nos equivocamos, que los queremos.

Hay un sinfín de cosas que el orgullo nos hace callar o nos hace dejar de hacer, está muy bien y es muy diferente ser prudente a veces dar un tiempo para que ciertas situaciones tomen su curso y entonces poder hablar, pero cuando el orgullo, aun a pesar de nosotros mismos nos hace presos es tan frustrante, y más que frustrante también puede convertirse en un pesar muy grande de remordimientos si por alguna razón cuando estemos dispuestos a vencerlo ya no pueda ser, ya no haya vuelta atrás.

El orgullo además de callar, también nos hace mentir, porque decimos cosas que no sentimos para cubrir lo que realmente queremos decir, el orgullo nos hace herir porque con tal de no descubrirnos, podemos decir cosas que tal vez no sentimos, pero que sin duda lastiman a los demás y sólo para seguir con el juego bien armado del orgullo.

Hacer a un lado el orgullo y poder ser sinceros y abrir nuestro corazón, tal vez pueda no darnos los resultados que esperamos, no siempre el decir la verdad es sinónimo de que los demás también lo hagan o que lo aprecien, pero te aseguro que personalmente tendrás la satisfacción de que tú has puesto siempre de tu parte, de que has sido honesto(a) contigo mismo, que no tienes que disfrazar lo que en realidad quieres decir o hacer, y tal vez en alguno momento no lo veas pero a la larga que además de que el resultado más importante es contigo mismo, a la larga las personas sí lo aprecian, créeme que además bajas muchas guardias cuando eres capaz de abrir tu corazón y te olvidas del orgullo, y no confundas orgullo con dignidad, el quitar el orgullo no quiere decir que seas un tapete donde todos los demás se pueden sacudir los pies, quitar el orgullo es ser auténtico, sincero, sin poses, es poder abrazar la vida con ganas, es estar seguro de uno mismo y de ser capaz de pisar firme y que se note dónde estás parado. Es reconocer cuando uno hace mal y corregir sus acciones, es poder decir te quiero sin miedos, sin esperar nada a cambio, eso es saber quitar el orgullo el poder tener una discusión como personas civilizadas, el aceptar diferentes puntos de opinión y estar conscientes de que hay muchas personas que saben más que nosotros. El estar abiertos no sólo a enseñar, sino también a aprender de los demás. Ahora te recomiendo que lo tires a la basura, si es que lo tienes contigo, que de nada te sirve y empieces primero a ver en ti mismo que has dejado de hacer por orgullo, a quién has lastimado por orgullo y que de uno por uno a los que aun sea tiempo de remediar puedas cambiar esa situación, y que seas capaz de si es necesario pedir perdón, hay familias separadas por orgullo, que triste que los únicos causantes seamos nosotros mismos, ojalá que un día pudiéramos olvidarnos de un sentimiento que alimentamos pero que nos hace tanto mal.

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