16 de Octubre de 2018

Opinión

A la gloria se llega con trabajo

¿Podemos aspirar a ser un Silicon Valley mexicano como ya lo está intentando Jalisco?

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El Ejecutivo estatal dio a conocer la integración de 15 consultores internacionales de la IBM para el desarrollo de proyectos estratégicos en Yucatán, entre ellos, el monitoreo de la calidad del agua y la deforestación, el mercadeo de productos rurales por medio de las TIC’s y un sistema de administración para el Banco de Alimentos de Mérida. 

Mientras, la campaña Eres lo que publicas, de la organización Responsabilidad Digital, fue notificada como ganadora del World Summit Youth Award 2013, auspiciado por ONG’s y la Organización de las Naciones Unidas.
Además, incubadoras de negocios de diferentes universidades e instituciones, empresarios y el CONCITEY, han sido testigos de docenas de proyectos yucatecos orientados al desarrollo de tecnologías, innovación, aplicaciones y el diseño y programación web.

La pregunta es, ¿por qué el mandatario estatal, organizaciones, dependencias y muchos jóvenes emprendedores han decidido impulsar un Yucatán tecnológico? 
Uno, hay potencial emprendedor digital en Yucatán, y dos, estamos en un estado poco industrializado y dependiente de los servicios, por lo que la tecnología podría ser una válvula de escape para dinamizar la economía local.  

¿Podemos aspirar a ser un Silicon Valley mexicano como ya lo está intentando Jalisco? 

Además de los créditos, fondos y becas, ¿tenemos el talento, la preparación y los incentivos para adentrarnos en esta competencia internacional por un pedazo del pastel tecnológico? 

Tel Aviv en Israel, Bangalore en India, Hsinchu en Taiwan, Davao en Filipinas… no se necesita estar en una potencia económica como Estados Unidos o Inglaterra para aspirar a tener startups o iniciativas yucatecas que conquisten al mundo.

Se vale soñar, pero debemos dejar de tratar el emprendimiento como un plato de segunda mesa. Las convocatorias para fondos deben ser re-diseñadas, las incubadoras deben motivarlo y los profesores, padres de familia y todo aquel que influya en el joven emprendedor debe hacerle entender que, si después de una jornada de estudio, de trabajo “porque de algo tiene que vivir”, el gimnasio y los compromisos sociales… si apenas le dedica un par de horas a sus proyectos personales y sueños, la gloria no llegará a este, ya “inteligente”, Yucatán.

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