18 de Septiembre de 2018

Opinión

Acciones que dejan huella

La juventud no siempre es sinónimo de falta de madurez, se cree erróneamente que los adolescentes sólo piensan...

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La juventud no siempre es sinónimo de falta de madurez, se cree erróneamente que los adolescentes sólo piensan en ellos mismos, sin poner atención a los problemas que sufren los demás. Sin embargo, hay muchos ejemplos de cómo se desapegan de sus propios asuntos para ayudar a otras personas.

En la parroquia “San José, María de Yermo y Porres” de Chetumal, existe un grupo compuesto por jóvenes que se llama “Pascua Juvenil”, que entre otras actividades, realiza un retiro espiritual durante la Semana Santa con estudiantes de secundaria, para ayudarlos a encontrar su camino y alejarlos de los vicios.

El retiro espiritual se llevará a cabo del 16 al 20 de abril en la comunidad de Calderitas, donde participan 90 personas, de ellas 60 son alumnos de secundaria y 30 coordinadores del grupo que atienden a los adolescentes a través de pláticas sobre la vida de Jesucristo y diversas actividades siempre relacionadas con la Semana Mayor.

En el retiro espiritual, los jóvenes reciben pláticas sobre la importancia de los valores en su vida, de la educación, el respeto a sus padres y a los demás, la solidaridad, y todos aquellos preceptos que nos hacen mejores seres humanos.

Este grupo juvenil que desde hace cuatro años lleva a cabo el retiro espiritual, el único de Chetumal en hacerlo durante la Semana Santa, realiza actividades para recabar fondos, entre ellos una rifa, y los recursos son utilizados en la compra de materiales y organizar el evento con los jóvenes de secundaria.

El esfuerzo que realizan los jóvenes que integran “Pascua Juvenil” es digno de reconocimiento, el sólo hecho de hacer a un lado sus actividades familiares en la Semana Santa, para dedicarlo a otras personas que necesitan mucha atención, habla de un gran compromiso social y moral.

Los jóvenes que participan en el retiro espiritual, durante cinco días dejan de usar el teléfono celular, se dedican a escuchar la palabra de Jesucristo, para llevarla a sus vidas y convertirlos en mejores personas. 

Estos jovencitos de secundaria necesitan ser escuchados, comprendidos, guiados por los adultos, pero en particular por sus propios padres, porque mientras reciban mejores ejemplos de vida, de la misma forma se convertirán en mujeres y hombres más positivos.

Los maltratos verbales o físicos no sirven para que los adolescentes aprendan a ser respetuosos con sus padres, requieren comprensión y sobre todo cariño para poder transformar la inmadurez propia de su juventud, en un impulso positivo que terminará por beneficiarlos, pero también a quienes se relacionen con ellos.

Alberto Chi es el coordinador general del grupo juvenil; Sergio Rivas es el coordinador de Espiritualidad;Oriana Palacios coordinadorade Finanzas, todos ellos guiados por el párroco de la iglesia, Manuel Darmaniell, con ayuda de sus asesores Idelfonso Yam y Leyli Pech.

Los jóvenes necesitan encauzar sus inquietudes hacia acciones que redunden en beneficio de su formación humana, sin que ello quiera decir que no serán solidarios con los demás; ese debe ser el propósito fundamental para que todos, sin distingos de ninguna índole; construyamos una sociedad en la que la única diferencia sea nuestra opinión.

Pensar en los problemas de los demás antes que en los propios, significa una postura solidaria que debería ser no la excepción, sino una regla general en la convivencia humana, porque sólo así podremos construir un mundo mejor.

Esto no es una simple ilusión, ejemplos de desprendimiento personal para ayudar a los que más lo necesitan hay muchos, nuestra obligación como sociedad es seguir intentando lo que para muchos parece imposible: convertir lo negativo en positivo y mirar a los demás como iguales.

Transformar al mundo comienza primero con una simple idea, lo demás se logra con dedicación, afecto, compromiso y muchas veces sacrificio, como el que hace más de dos mil años, un humilde carpintero de Galilea realizó para abrirnos la mente y el corazón.

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