24 de Septiembre de 2018

Opinión

Aguas con nuestra agua...

Debemos tener como meta evitar la contaminación del gran acuífero peninsular, de este gran mar de agua dulce encima del cual vivimos.

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Recuerdo que hace unos años un investigador señaló que quienes vivimos en la Península habitamos una región privilegiada, en la que jamás tendremos sequía, ya que estamos encima del mayor vaso de almacenamiento de agua dulce, que, por sus características, ni se azolva, ni se evapora, teniendo como cortina de contención y equilibrio el mar. Lo único que hay que hacer, señalaba, es evitar que se contamine, y ésta es la asignatura pendiente que tenemos, ya que todos, de diferentes maneras, contribuimos a su paulatina degradación. 

Somos una sociedad que dispone inadecuadamente de sus aguas residuales, en la que el fecalismo al aire libre es una práctica común, en la que la agricultura sigue utilizando inadecuadamente plaguicidas y herbicidas, en donde la porcicultura y la ganadería apenas comienzan a tratar de reducir sus impactos negativos sobre el medio ambiente, además de otras prácticas inadecuadas en las viviendas, la industria y el comercio.

Ante esto, es claro que todos quienes habitamos este espacio privilegiado del planeta debemos tener como meta evitar la contaminación del gran acuífero peninsular, de este gran mar de agua dulce encima del cual vivimos, para lo cual es necesario alcanzar el compromiso de todos, a través de un adecuado y estricto marco normativo, de la divulgación y difusión de lo que a todos corresponde hacer, y la necesaria vigilancia.

¿Cuántos pozos ilegales de extracción y descarga habrá en el estado, tanto para uso doméstico, como comercial e industrial? Sin duda el número es muy grande y crece continuamente, manifestando un desconocimiento o falta de compromiso, tanto de los usuarios, como de quienes los perforan.

Revertir la situación actual requiere de un elemento indispensable: la toma de conciencia de todos; niños crónicamente enfermos, madres con leche contaminada, cultivos fuera de norma, nuestro mar colindante contaminado, son algunos de los resultados del mal manejo del acuífero; para revertir esta situación, lo cual no se logra de la noche a la mañana, es necesario, además de un marco normativo conocido por todos, contar con un sistema de vigilancia y penalización a quienes lo incumplan. Así de fácil, así de complicado, pero estamos a tiempo.

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