22 de Septiembre de 2018

Opinión

Ahora resulta que nadie lo conoce

Al alcalde prófugo de Iguala José Luis Abarca, del PRD, ahora todos desconocen a pesar de innumerables testimonios de sus relaciones con el crimen organizado.

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El dolor exige una respuesta. Florestán

La apuesta a la corta memoria de los mexicanos es una constante de muchos políticos.

Cuando enfrentan una crisis, su salida más recurrente es la del ya pasará, ya se olvidará.

El caso más reciente y que ha ocasionado la peor crisis de este gobierno, pero también de la izquierda constituida en partidos y liderazgos, aunque lo nieguen, es la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa, en Guerrero, ordenada por el alcalde prófugo de Iguala José Luis Abarca, del PRD, al que ahora todos desconocen a pesar de innumerables testimonios de sus relaciones con el crimen organizado.

Dice esa misma izquierda, PRD y Andrés Manuel López Obrador, que Iguala es la más grave crisis del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, distrayendo el tamaño de la crisis que ellos enfrentan.

¡Y claro que hay crisis! Para el gobierno federal, por la desaparición de 43 estudiantes normalistas desde la noche del 26 de septiembre; para PRD, PT, Movimiento Ciudadano y AMLO, porque esas desapariciones fueron por órdenes de uno de los suyos, el entonces alcalde de Iguala, por su relación con el crimen organizado.

Para el gobierno federal es un problema de Estado y para los partidos y liderazgos, por la infiltración y trato con la delincuencia organizada. El primero ha asumido su compromiso de buscar a los normalistas y castigar a los responsables; los segundos por promover y postular la candidatura de Abarca, a pesar, ahora se sabe, que contaban con información de sus antecedentes, lo que han negado para distraer responsabilidades.

En esta crisis nadie se puede decir ajeno: ni el gobierno federal, que no lo ha hecho, ni los partidos ni sus liderazgos, que sí lo han hecho, siendo responsables de la postulación de Abarca, de lo que ya no saben cómo deslindarse, buscando evitar los costos políticos y electorales, que es lo que les preocupa, por encima de los costos históricos, que quieren evitar y que son ineludibles.

En esta tragedia nadie puede tirar la primera piedra, y partidos y liderazgos de izquierda partidista las han tirado por cientos, miles, para distraer de lo que será una marca, una mancha y un referente para siempre.

Y los queremos vivos, a los desaparecidos, no a los involucrados, que de eso, se pasan.

RETALES

1. REPUESTA. Ya se repuso Elenita Poniatowska del desvanecimiento que tuvo en el templete del acto de López Obrador el domingo en el Zócalo. ¡Qué bueno por ella!, qué abuso de otros;

2. ERROR. Andrés Manuel López Obrador se quiso poner por encima de todos en la desaparición de los normalistas, erró y le costará; y

3. OMBUDSMAN. El 13 de noviembre deberá protestar su cargo el nuevo presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, donde hay quienes dicen se enfrenta la UNAM con la actual administración de la CNDH. Pero hay opciones. m

Nos vemos mañana, pero en privado

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