22 de Septiembre de 2018

Opinión

Alcaldes de miedo en Chetumal

El Ayuntamiento capitalino de Othón P. Blanco ha sido severamente castigado a lo largo de su historia por alcaldes que no han estado a la altura del desafío...

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El Ayuntamiento capitalino de Othón P. Blanco ha sido severamente castigado a lo largo de su historia por alcaldes que no han estado a la altura del desafío, y que en muchos casos fueron obligados a pedir licencia para separarse del cargo o que tenían como prioridad otra candidatura, abriendo cauce a los interinatos de triste memoria.

El más reciente: el mediocre interinato de Moisés Pacheco Briceño, quien relevó a Eduardo Ovando Martínez cuando éste saltó del trampolín para apoderarse de la candidatura al Senado, rumbo al proceso de principios de julio de 2000.

Y si bien los interinatos o períodos de alcaldes sustitutos han desestabilizado la marcha del ayuntamiento, las dos recientes gestiones de Andrés Ruiz Morcillo y Carlos Mario Villanueva Tenorio desvielaron la maquinaria capaz de soportar las jornadas más rudas y a los conductores identificados por ser más imprudentes y sanguinarios.

Porque con Andrés Florentino Ruiz Morcillo se comenzó a disparar la deuda pública, asumiendo compromisos capaces de complicarle la existencia al municipio más solvente, como ha ocurrido con el multimillonario negocio de las lámparas de Leds, cuyos beneficios son microscópicos si se compara el tamaño de una inversión insensata, avalada por Ruiz Morcillo y su grupo de regidores de todos los partidos.

El desenfreno en el gasto fue el sello distintivo de Morcillo, pero el tiro de gracia lo propinó su sucesor Carlos Mario Villanueva, quien sin el menor gramo de experiencia y compromiso social dio rienda suelta al despilfarro, tomando decisiones suicidas que al final llevaron al naufragio a su infame gestión, destacando la contratación de mil empleados que fueron cobijados con la loable motivación de generar fuentes de empleo, como si esa elevada tarea fuera un objetivo central de toda administración pública.

Pero más allá del lugar que ocupan en la historia estos ex alcaldes chetumaleños, lo que nos debe preocupar y ocupar es la viabilidad del proyecto municipal, ya que los habitantes tienen sus exigencias y necesidades no atendidas del todo, porque la anemia del Ayuntamiento limita e incluso impide la atención en áreas tan vitales.

Mucho le ayudó a Eduardo Espinosa Abuxapqui el antecedente de su primera gestión como alcalde capitalino, de 2002 a 2005, cuando fue una revelación que cortó de tajo la racha de interinatos iniciada cuando Diego Rojas Zapata fue retirado de la alcaldía para ser incorporado al gabinete del gobernador Mario Villanueva, quien dejó alcalde sustituto al ex líder de la Canaco local, Felipe Barquet Armenteros.

Y el potro que pretende domar Abuxapqui ha estado fuera de control, pero el alcalde tiene experiencia y mucha motivación para lograrlo, ya que su futuro político está en juego, y esto cuenta mucho.

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