19 de Septiembre de 2018

Opinión

¡Alerta roja!

Todos sabemos que la luz al alumbrar la oscuridad ésta desaparece, es decir la luz es la honestidad y la oscuridad es la hipocresía, cinismo, mentira y indiferencia.

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Yo no creo en la oscuridad; yo solamente creo en la luz. Le digo a toda oscuridad: “Tú no tienes poder”. Yo solamente creo en la luz.- Henry Drummond, escritor     

Todos sabemos que la luz al alumbrar la oscuridad ésta desaparece. La luz muestra lo que existe, no permite esconder nada. Con la luz se revela la verdad.

Valga la comparación, la luz es la honestidad y la oscuridad es la hipocresía, el cinismo, la mentira, la indiferencia y lo oculto. La luz revela la verdad, aun cuando nadie quiera verla. 

La oscuridad sirve para engañar, esconderse y aparentar lo que no se es. Sirve para ocultar las malas intenciones y motivaciones malévolas. Permite vivir falsamente queriendo hacer creer a los demás lo que no es y/o  no somos. Por eso, es tan importante buscar la luz, encontrar nuestra esencia y los dones que nos ha regalado el Creador para reconocer nuestra identidad y autoafirmarnos. 

Recordemos que la luz es fuente de energía y permite ver el camino para alcanzar metas que parecen imposibles. Si manifiesto lo que soy, encuentro mi identidad, me reconozco y me autoafirmo.

Esa es la razón por la que la psicoterapia valora y trabaja terapéuticamente el autoconocimiento, que es la búsqueda honesta de quiénes somos; se reconocen los dones y talentos individuales así como las limitaciones personales, los miedos, las inseguridades y los errores para afrontarlos y corregirlos. 

Tanto el autoconocimiento como la autoafirmación nos dan la posibilidad de hacer y dedicarnos a lo que es bueno, nos satisface y nos llena de entusiasmo.

Sentimos alegría y paz cuando nos permitimos manifestar lo que somos: seres humanos con grandeza y limitaciones. Es la autoconscientización que permite mejorar y crecer.

Lo anterior nos permite gozar de relaciones sanas y libres de engaños. Se abre la puerta a la luz para pensar y actuar con claridad y firmeza.

La luz alumbra de manera valiente. Cuando nos decidamos a vivir en la luz, a ser luz, el mundo y la vida de todos serán buenos y armoniosos. Creo firmemente que la energía del “Amor” puede acabar con la corrupción que innegablemente está avanzando destruyendo lo bueno, que sí existe en el ser humano y en el mundo. 

Dios Nuestro Señor está esperando y animándonos a llevar su luz al mundo. ¿Te comprometes?

¡Ánimo! hay que aprender a vivir a vivir.

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