15 de Diciembre de 2017

Opinión

Alusiones personales de Epigmenio

Hace dos viernes publicó aquí que “Joaquín López-Dóriga y Carlos Marín me han acusado de manipular políticamente una tragedia” (el supuesto muerto del 1 de diciembre).

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Convenencieramente amnésico de la razón por la que desde 2001 goza del privilegio de escribir en MILENIO, Epigmenio Ibarra se retrata como es: un activista rollero y lugarcomunero de cuanta bandera imagina “popular”, y tan alérgico a las libertades de información y opinión como las más roñosas causas que se esmera en “defender”.

Bien sabe que ninguno de los medios “comprometidos” y militantes que, a diferencia de MILENIO, tanto ha de admirar, como tampoco los órganos de propaganda de cualquiera de los movimientos que le simpatizan (EZLN, Morena, Guardería ABC, #YoSoy132…) le permitirían publicar la más leve crítica ni descalificación o insulto contra esas organizaciones y sus dirigentes…, pero lo ha hecho con insana impunidad al irse sobre esta casa editorial y algunos de sus columnistas y directos responsables.

Hace dos viernes publicó aquí que “Joaquín López-Dóriga y Carlos Marín me han acusado de manipular políticamente una tragedia” (el supuesto muerto del 1 de diciembre). Nos diagnosticó “mentalidad más policiaca que periodística”; coincidentes “con la misma posición del PAN”; olvidadizos de abusos gubernamentales; compradores de versiones manipuladoras, aunque “no todos, sin embargo, en este país (quizá se refiera a México) obedecemos a un titiritero ni oficiamos como tal”; aprovechados de “un yerro periodístico” (sic) para “montar una campaña” contra él y Ricardo Monreal.

Su mentira del “muerto”, afirma, “no fue una patraña ni una maniobra. Reporteaba lo que sucedía…”.

El viernes reciente tituló así otro de sus ataques: ¿Qué pretenden Marín y Ciro?

“Con fervor inquisitorial, como Ciro Gómez Leyva, o marrullerismo, como Carlos Marín, se lanzan desde columnas, cabinas de radio o estudios de Tv contra esos a los que, burlonamente, llaman el ‘pueblo bueno’. Sincronizados con los argumentos del régimen, reproductores mecánicos de los mismos, estos poseedores de la verdad absoluta me llaman ‘sucio’ por escribir en tuiter que se han colocado del lado del poder, que ofician de fiscales para el mismo —lo que sostengo— o insisten en que un yerro periodístico, que rectifiqué de inmediato, es una patraña. Patraña es la manipulación de las encuestas; su uso propagandístico-electoral. Sucio es callar, acordar el silencio con otros medios…”.

¡Vaya madriza!

Y eso que Ciro, pese a recibir decenas de tuits insultantes de Epigmenio, solo ha escrito una vez sobre él para decir: “… los más sucios, como Epigmenio”. Dos veces Ibarra nos tuvo enfrente en los posdebates (mayo y junio en MILENIO Tv) de la campaña, y no solo no nos echó nada en cara, sino que optó por bajar la cabeza.

Es tanta la libertad de la que gozamos en esta generosa casa que, hasta cuando Ibarra incumple su compromiso semanal (este año: 27 de enero, 2 de marzo, 6 de abril, 24 de agosto y 9 de noviembre), se le deposita en el banco, como si hubiese trabajado.

Pero bueno: si Epigmenio cree que hay lugares donde se le aprecie igual, se le respete más y se le pague mejor, basta con que me lo diga, con gusto lo recomendaré.

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