18 de Septiembre de 2018

Opinión

Años ilustres, Dr. J.E.B.P. ¡Gracias!

Crezcan con la humildad y no se envilezcan con la soberbia. Feliz AÑO NUEVO 2016.

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Agoniza 2015 y sobre sus espaldas existe cantidad inumerable de  experiencias. Momento de colocar  cada uno de nosotros  la compilación de obras que  inclinarán la balanza. Veo a algunos con pesado costal de derrotas por doloso actuar cotidiano, ni  su luz pudieron encedender para beneficio del colectivo. Por el otro lado, veo a la mayoría con satisfacciones y henchidos por el buen actuar a favor del prójimo.

Hoy en este cierre de año quisiera transcribir parte de una carta enviada a un servidor por  quien fuese, hace más de un cuarto de siglo, mi  alumno y actualmente es colega y amigo. Como le hice saber en su momento, me conmovió y recordó que vale la pena entregarse a esta noble profesión, sin importar los obstáculos que los ingratos construyan:

“Estábamos recordando los años maravillosos con un gran maestro y admirado galeno, y me enorgullezco de llamarlo ahora colega. En un principio fui su alumno, en  turbulentos momentos que compartimos en el servicio de urgencias del HGR No 1 del IMSS, donde los valores y principios dominaban sobre la visceralidad del individuo. Cada pieza de ese grupo  se caracterizó por su ecuanimidad y don de gentes. El que aún no ocupaba el cargo de jefe de servicio orquestaba con tajantes órdenes, que siempre se acompañaban de  razón, el porqué de cada indicación. Todos sin rezongar cumplíamos, a sabiendas que la recompensa posterior no sería de familiares ni jerarcas encumbrados, sino del mismo corazón del servidor público.

“Ahora, a punto de cerrar este año, quienes conocemos el verdadero don de servir, no  tan sólo como médicos, ni por obligación laboral dictada por leyes y normas, sino como seres humanos de carne y hueso, sentimos desde las entrañas que nacimos para ocuparnos de nuestros semejantes. Quiero con humildad reconocer los triunfos entre semejantes, no cuando ya se hayan muerto, sino en vida, cuando aún les podemos estrechar la mano y decirles: valoro sobremanera sus enseñanzas  y amistad, doctor. No quiero ser parte de un listón en elegante corona el día de su funeral, ni moño negro en mi bata blanca, como ancestral recuerdo…”. Con la vara que midas serás medido, y hoy, un nuevo maestro nace.

Quiero concluir diciendo: Dr. J.E.B.P, gracias por este homenaje, no sabes cuánto vale cada palabra, que escrita con el corazón es garbanza de a libra. Uno envejece, pero lo sembrado perdura. Sigamos el ejemplo de este amigo y excelente galeno, reconozcan y hagan feliz a alguien el día de hoy. Crezcan con la humildad y no se envilezcan con la soberbia. Feliz AÑO NUEVO 2016.

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