24 de Septiembre de 2018

Opinión

Ansiedad

El temperamento es un factor importante, pues quienes son muy emotivos generalmente tienden a ser más ansiosos.

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Aprende a desarrollar y dominar el sentido de la objetividad y harás tu vida más fácil y mejor.-   Wilma Ruggeri, comunicadora social     

Todos tenemos ansiedad, palabra derivada de “ansia” que significa “deseo interno”. Tenemos latente esa sensación y en cierto grado es útil en la vida. Nos impulsa a buscar alternativas para aliviar las tensiones como: comer cuando tenemos hambre o abrigarnos cuando tenemos frío; sin embargo, para que nos sea útil es necesario que esté en cierto nivel consciente. Si dejamos que nos rebase aparecen comportamientos extremos como fobias y pánico.

También se manifiesta en actividad excesiva (hiperactividad), preocupaciones excesivas (pensamientos catastróficos), hipersensibilidad al “qué dirán”, al rechazo o a la indiferencia, agitación interna, pérdida momentánea de la memoria, sueño interrumpido por lo que se hará al día siguiente, etc., etc. Se pierden la ecuanimidad y la armonía. 

El temperamento es un factor importante, pues quienes son muy emotivos generalmente tienden a ser más ansiosos. Otro factor es la educación que recibimos en la convivencia con nuestros padres y maestros, donde aprendimos a ver el mundo con un enfoque positivo o negativo. Igualmente el ambiente en el que crecimos relativamente seguro o no, o tal vez demasiado protegido y que hace percibir el mundo como una amenaza. Claro está que algunos de los cambios que conlleva la vida son factores estresantes que  al no afrontarlos con inteligencia pueden desencadenar trastornos de ansiedad. 

Por eso es importantísimo estar en contacto consciente con lo exterior y con nuestro interior para con inteligencia implementar estrategias que ayuden a disminuir la ansiedad. Algunas estrategias posibles son:

• Evitar posponer. Lo que hay que hacer, hacerlo con tiempo para evitar “las prisas”.
• La planeación y organización de cada día, alivia la tensión y el “olvido” de compromisos. 
• Ejercicio físico (caminar media hora diariamente es una buena opción).
• Ejercicios de relajación antes de dormir y/o durante el día.
• Alimentación equilibrada. A la hora de comer, disfrutar ese tiempo tan importante.
• Ejercicios de respiración acompasada al primer signo de ansiedad.
• Pensamientos positivos. Sin preocuparse por situaciones que todavía no han sucedido. 

Nadie percibe el mundo igual que otra persona. Cada quien es responsable de cómo se maneja y planea o no su vida. Por lo tanto de sus resultados y satisfacciones

¡Ánimo! hay que aprender a vivir.

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