16 de Octubre de 2018

Opinión

Ante el vacío de información, psicosis

El atentado a las instalaciones de la Vicefiscalía y al edificio de Seguridad Pública Municipal sucedió muy cerca de las 16 horas...

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El atentado a las instalaciones de la Vicefiscalía y al edificio de Seguridad Pública Municipal sucedió muy cerca de las 16 horas de este día y a partir de ese momento y ante el vacío de información oficial, auténtica, real, verdadera, sobrevino  el rumor y luego – en minutos-  la especulación  y la psicosis de una sociedad que creía haber visto todo sobre los crímenes y ejecuciones del narcotráfico en un lugar que todavía ayer era para los viejos habitantes de la ciudad, un paraíso tropical.

Casi cuatro horas después de los lamentables hechos en los que fallecieron al menos dos servidores públicos y se contabilizaron alrededor de siete personas heridas, el nuevo Fiscal General del Estado no ha dado la cara. 

A la ola de temor ciudadano por los terribles acontecimientos se sumaron decenas de mensajes subidos a las redes sociales en los que se aseguraba de nuevos hechos violentos, persecuciones de sicarios, detenciones e inclusive la posibilidad de una especie de toque de queda que empezaría a las 19 horas del mismo día. Una periodista aseguró que había estallado una granada en la avenida Nichupté, sin precisar si había acontecido en algún edificio público o en otro inmueble. Inclusive se subió un video presuntamente del suceso. Pero ninguna información comprobable.

Luego en otro video una mujer con tono lastimero y quien dijo encontrarse dentro de palacio municipal, refirió con voz entrecortada que “están tomando el palacio”, sin agregar más datos aunque luego hubo precisiones de los cibernautas en el sentido de que era la policía y no algún grupo delictivo quien se encontraba rodeando el edificio público. Otros reportes de balaceras en la Gran Plaza, en Malecón las Américas y en la zona hotelera contribuyeron al caos y la sensación ciudadana de que algo muy grave estaba sucediendo en Cancún. 

Decenas de mensajes de amigos y familiares preguntando si todo estaba bien y recomendando no salir de casa  por ningún motivo. Al menos no por esa noche del 17 de enero.

Los niños en casa preguntando si mañana habría clases. Igual quienes mantienen una relación laboral o profesional con las entidades del sistema de procuración y administración de justicia, preguntándose a solas si al día siguiente funcionarán con normalidad los juzgados y los ministerios públicos ubicados en distintos puntos de la ciudad. Pero nadie del gobierno quiso o pudo hacer uso de la voz, no hasta ese momento de incertidumbre y temor, largo trecho de pesadumbre y desquiciante para quienes ante los rumores e informes alarmistas, aguardaban con angustia el retorno de sus hijos, esposos o hermanos. Hubo inclusive quienes se lanzaron frenéticos a las escuelas del turno vespertino a encontrarse, con el nudo en la garganta, con sus vástagos. 

A las 19:45  el alcalde verde ecologista, Remberto Estrada Barba,  se mostró un tanto desencajado ante las cámaras para pedir tranquilidad y asegurar que “estaban trabajando de manera muy estrecha con el gobierno estatal y federal para restablecer el orden público”.  

Minutos después apareció el Secretario de Seguridad Pública en el Estado, Rodolfo del Angel Campos, quien se concretó a citar el atentado a la Fiscalía General del Estado y a resaltar- a manera de parte informativo- que se había activado el Código Rojo, asegurándose a tres personas relacionados con los hechos y que uno de los presuntos agresores había fallecido. También señaló que dos personas “identificadas con la Vicefiscalía” habían perdido la vida. No más. Su intervención, no afirmó ni desmintió las diversas noticias de otros hechos delictivos en distintos puntos de la ciudad y tampoco tocó el tema del móvil. La presunta detención de “Doña Lety” no fue mencionada, ni mucho menos una probable línea de investigación que aclarara el motivo del sorpresivo y letal ataque de los hombres armados. 

En casa, todos se quedaron en las mismas: especulando qué pasará mañana, si habrá clases, si funcionará el trasporte colectivo, si los edificios públicos donde laboran cientos de burócratas del Poder Judicial y de la Vicefiscalía lo harán con normalidad y sobre todo, si el estado brindará seguridad y protección o irán todos encomendados a la buena de Dios. 

El reloj marca las 20:25 horas, casi cuatro horas y media de la agresión y los rumores y las noticias – la mayoría sin sustento real- siguen invadiendo las redes. Mi amiga Pilar, me envió por watsapp el texto del Padre Nuestro.

PD. A las 21:25 horas habló el gobernador del Estado, Carlos Joaquín González. Su mensaje fue duro, directo; quedó en claro que no habrá impunidad y que continuarán las investigaciones en contra de malos servidores públicos. Quien la hace la paga – dijo tajante- pero sus palabras lejos de aclarar las dudas, avivaron el camino fértil de la especulación política. El narcotráfico, por sí solo, pareció quedar rezagado a un segundo término.

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