20 de Septiembre de 2018

Opinión

Apoyo a la bicicleta

Me resultó divertido ver pasar por aceras y camellones una escenografía móvil compuesta por una amplia gama de ciclistas.

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Como antaño, la colonia Condesa sigue siendo un espacio con atmósfera propia y misticismo muy personal, producto, sin duda, de la mentalidad y cuidado de los residentes de este sector de la Ciudad de México. Las cuadras se suceden cubiertas de espeso follaje que bloquea la luz del día y a guisa de un colador filtra rayos de sol tenaces y consistentes.  

Gigantes árboles cubren los camellones de la avenida Nuevo León y mientras se camina, amén de contemplar los muchos restaurantes, galerías y servicios, regularmente aparecen las estaciones del sistema de transporte urbano individual “Ecobici”, que el Gobierno del Distrito Federal pone a disposición de los habitantes.

Mediante una suscripción temporal, (1, 3, 7 días) o anual, esta última con un costo de $400, el usuario tiene a su disposición bicicletas para su uso personal, con la ventaja de que puede obtenerla en una de las tantas estaciones disponibles y una vez terminado su uso, devolverla en cualquier otra. 

De tal forma me resultó divertido ver pasar por aceras y camellones una escenografía móvil compuesta por una amplia gama de ciclistas que se dirigen a su trabajo, a casa o simplemente para pasear. La propuesta ha tenido gran aceptación. 

En la cultura nacional que parece estimular a cualquiera hacer gala de un especial instinto predador por el simple hecho de conducir un automóvil, la inicativa ciudadana llegó para quedarse.

Por supuesto existen aún personas repletas de complejos, con educación cívica escasa que se piensan superiores a los demás y en su pobreza mental no advierten precauciones ni cuidados ante los vehículos de dos ruedas. 

Sintiéndose dueños de las calles son amenaza constante para cualquiera que opte por otra alternativa de traslado individual. Lo anterior no exenta la imprudencia ni la poca pericia del ciclista, pero será asunto de educación vial y buenas costumbres para mejorar la convivencia motorizada en nuestras ciudades.

Por eso me parece excelente y apoyo el programa de la Bici Ruta en Mérida. Si algunos comerciantes se quejan de los inconvenientes que les produce este sistema de educación vial a nuestros niños, siempre se podrá dejar comprar en sus negocios, haciendo hincapié en que primero está el desarrollo social y humano que los intereses de unos cuantos. Vaya biem.

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