19 de Septiembre de 2018

Opinión

Arbolada

“Arbolada” es la última coreografía de Tatiana Zugazagoitia, danzada tan sólo por ella misma.

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En un texto sobre Tatiana Zugazagoitia, subraya Alberto Ruy Sánchez que su relación “con la poesía contemporánea es excepcional... no sólo porque es una lectora atenta y constante sino porque... toma el poema, lo hace vibrar en su vida y lo asimila de verdad piel adentro. Lo incorpora para finalmente pronunciarlo con su cuerpo.”

Tal imagen de la palabra pronunciada por el cuerpo resume y explica una parte fundamental del mundo coreográfico de Tatiana Zugazagotia. Es, en primer lugar, un ejercicio de la elegancia. Un trazado en el espacio que acompaña el difícil momento de bien decir. 

No es casual su encuentro natural, y hasta exacto, con un escritor tan elegante y refinado en todos los sentidos como Alberto Ruy Sánchez, cuidadoso hasta la sensualidad en su manejo del estilo. Entre los últimos trabajos coreográficos de Tatiana Zugazagoitia están “Atardecer en Mogador” y “Elogio del insomnio” sobre textos suyos.

Y es el propio Ruy Sánchez quien informa que “ella misma suscitó que el poeta Aurelio Asiain recopilara sus palabras arbóreas”. El resultado es “Arbolada”, la última coreografía de Tatiana Zugazagoitia danzada tan sólo por ella misma.

Son una especie de haikus esos productos arbóreos de Asiain, aunque una gran parte se resuelve en endecasílabos redondos, y a partir de ellos el cuerpo de Tatiana dibuja y pronuncia sobre el tan pequeño cuanto perfecto escenario de Fuera de Centro, en el corazón de Itzimná. Se demuestra que los teatros de cámara resultan fundamentales para una buena cantidad de espectáculos.

Pero la elegancia y la ritualidad de jardín japonés hubieran sido imposibles sin el video de Luis Ramírez. Desde la fragilidad de las nubes hasta la angustia del torbellino, pasando por un amplio abanico de sensaciones y sugerencias, el video de Luis Ramírez danza junto al cuerpo de Tatiana para que pronuncie las sílabas de cada poema.

Y la voluntad de juego está presente casi a cada momento, con excepción de las incursiones por el mundo de las angustias primigenias. Así, el humor impide cualquier caída en lo meloso o en lo auto celebratorio. A fin de cuentas el espectador puede decir con los creadores: “Estuve viendo / un árbol. Nada más. / Y nada menos.”

Quedan dos funciones en Fuera de Centro: el viernes 31 de enero y el sábado 1 de febrero, a las 20.00 hrs. No se las pierda.

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