17 de Octubre de 2018

Opinión

Artesa prehispánica en Umán

Cuando visitamos los grandes centros urbanos prehispánicos no dimensionamos cuánta materia se usó para el almacenamiento de materiales.

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Cuando visitamos los grandes centros urbanos prehispánicos no dimensionamos la cantidad de la materia prima utilizada y los depósitos para el almacenamiento de materiales que permitió la  producción arquitectónica.

El hallazgo de depósitos que sirvieron para la preparación y el apagado de los morteros prehispánicos que fueron indispensables en los procesos constructivos no se había documentado durante el desarrollo de exploraciones arqueológicas. 

Recientemente, durante la realización de un salvamento arqueológico en las inmediaciones del poblado Umán, registramos un pequeño caserío, conformado por tres basamentos prehispánicos con dimensiones de aproximadamente 30 m por lado y entre 1 y 1.5 m de altura y un montículo de 25 m de largo por 10 m de ancho  y 2.5 m de altura. Por el volumen de este rasgo arqueológico, corresponde a una construcción de forma rectangular con muros de mampostería y techo abovedado.

Complementan este núcleo habitacional más de una veintena de cimientos de casa de forma redonda hechos con materiales perecederos.

Entre estos cimientos destaca un basamento de forma redonda con un diámetro de 2.5 m. que nos recuerda la forma de una dona. Está construido con piedras amorfas con una altura de 30 cm. El centro de esta dona tiene un diámetro de 1.5 m. por 1.80 m de profundidad. 

Durante el proceso de exploración retiramos una capa de piedras amorfas, pequeñas, seguidamente, registramos un material de color  blanco con un espesor de 80 cm. Y más abajo recuperamos un material arcilloso de color café hasta llegar al fondo del depósito. Se pudo determinar que se modificó la piedra caliza para dar la forma cilíndrica al depósito; en la parte superior remata con un basamento redondo desplantado sobre  la superficie del terreno. 

Después de la exploración de este rasgo arqueológico se  pudo determinar que por la forma, las dimensiones, y los materiales que se recuperaron de su interior (cal, arcilla), ambos materiales quedaron preparados para utilizar como mortero. Estos fueron alojados en el interior del depósito para apagarlos. Por lo tanto, esta evidencia arqueológica corresponde a una artesa prehispánica que fechamos entre los años 700 y 950 dC.

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