20 de Octubre de 2018

Opinión

Aves agoreras yucatecas

La lista de las aves de mal agüero la encabeza el xooch' o lechuza, cuyo canto cerca de alguna casa trae -dicen- enfermedad o muerte.

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Dentro del conjunto de animales se dice que algunas aves son de mal agüero, capaces de presagiar diferentes sucesos que influyen de manera directa y negativa en la vida de las personas: desdichas, accidentes, enfermedades e incluso la muerte.

En lengua maya “mal agüero” se dice tomojchi’ o tamaychi’: de tamax, agorar y chi’, boca, voz, mensaje. Regularmente se usa el complejo verbal “hacer tomojchi’”, presagiar cosas malas.

Un ave residente de la región, que destaca por agorera, es el pujuy (del maya pu’ujuy) chotacabras o tapacaminos. Es nocturna, de pequeño a mediano tamaño, de cuerpo alargado, perteneciente a la familia de los caprimúlgidos. Su plumaje es a base de colores blancos, grises, cafés y negros, lo que le permite camuflarse con las ramas. Su pico es corto y ancho. Suele posarse longitudinalmente en caminos y senderos donde permanece inmóvil, esperando el paso de insectos voladores que captura cuando hace vuelos en círculo. En la península yucateca se han identificado tres especies pertenecientes al género Caprimulgus y una al Nyctidromus albicollis.

Otro pájaro considerado agorero es el xtakay (Megarhynchus pitangua mexicanus, Tyrannus melancholicus). Se caracteriza por atrapar los insectos al vuelo, gracias a su gran agilidad de maniobra. Tiene la espalda café olivo, el vientre amarillo, la cabeza gris y una máscara negra en el rostro a través de los ojos. El pico lo tiene negro y muy ancho. 

Pero el ave de mal agüero por excelencia entre los mayas yucatecos es el xooch’, lechuza (Tyto alba) también conocida como lechuza de campanario. Es un ave residente, poco común de observar por sus hábitos nocturnos. Tiene el pico blanco, corto y cachudo. En el rostro presenta un disco facial con el borde café claro y crestas de plumas rígidas a manera de cuernos. El abdomen y el rostro son blancos con pequeños puntos oscuros. Se alimenta principalmente de roedores y musarañas.

Emite un canto agudo, parecido a un gemido rasposo que puede repetir en varias ocasiones. Se cree que sus chillidos cerca de una casa anuncian enfermedad o muerte de algún familiar o vecino. Aunque hay quienes dicen que esta creencia se originó en la colonia española, cuando algunos frailes católicos afirmaban que estas aves eran animales del demonio.

También se cree que algunos pájaros negros nocturnos que dejan caer su pluma cerca de una casa pueden ocasionar daños en mujeres embarazadas ocasionando abortos o la muerte del recién nacido.

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