19 de Septiembre de 2018

Opinión

#BastadeGóngoras quiñá quiñá

#BastadeGóngoras nace a partir del ejemplo de hombría, dignidad y humanismo que el exministro Góngora ha forjado gracias a la manera de manipular la justicia.

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Un grupo autodenominado cristiano debido a quién sabe qué bizarras lecturas de los evangelios según David Koresh, ha publicado un Manual de disciplina doméstica cristiana, que explica con detalle la manera de mantener a las mujeres, a chin..., lejos de las tentaciones de la autogestión, autonomía y que se manden solas. Una cosa deliciosa que, debido a mis prejuicios pequeño-burgueses, pensé que había sido realizada bajo la asesoría del ministro Góngora quiñá quiñá Pimentel, conocido misógino de la onda jurídica. 

Un panfleto que anima a disciplinar a las pécoras no a nalgadas, por las condiciones aceleradas de decadencia social, sino con decididos guamazos. Una maravilla que, sin duda, le querrán aplicar a Mr. Snowden en la CIA. Yo digo que antes de que me agarren a Snowden, que lo reclute Chepo de la Torre para que les enseñe a sus ratones verdes a filtrar pases como él filtraba información.

Como he vivido a través de familiares muy cercanos el valemadrismo de varios extíos, que un día decidieron hacerse pendejos con la manutención económica y sensorial de sus hijos de una manera desgraciada, no puedo sino ser solidario con la etiqueta #BastadeGóngoras, que surge a instancia de periodistas, entre los que destacan Carlos Puig, Katia D’Artigues y Salvador Camarena. #BastadeGóngoras nace a partir del ejemplo de hombría, dignidad y humanismo que el exministro Góngora ha forjado gracias a la manera de manipular la justicia para procrear infaustas injusticias sobre la madre de sus hijos que ha pasado prácticamente un año en la cárcel por una nimiedad, y los chicos que han recibido de su parte solo maltrato y menosprecio. 

El especialista en el debido proceso, el mero mero de la Tremenda Corte, procreaba abusos indecibles que, sin duda, explican no pocos de sus fallos. Pero, sobre todo, la idea de que él, como los de su gremio, incurre no solo en faltas a la moral y la decencia, sino a la ley que prometió hacer respetar y cumplir con la mano puesta en la Constitución. Algo que no lo hace muy distinto de aquellos que ha señalado con índice flamígero.

Pero lo que es todavía peor es la posición gongorística con lógica de grupo de autodefensa. Hacer drama al estilo Granier pidiendo perdón y luego amenazar en el peor estilo de Tony Soprano para luego pasar a autoelogiarse como el senador panista Gil Zuarth elogia a Jelipillo Calderón.

Igual el #BastadeGóngoras es exagerado, porque lo único que quiere don Genaro es encontrar a su Lorena Bobbit.

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