21 de Septiembre de 2018

Opinión

Buceando sin oxígeno

Es de suma importancia e indispensable el oxígeno para que nuestro cuerpo funcione de forma óptima.

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Muy ad hoc con los tiempos veraniegos y prácticas deportivas de buceo, te recuerdo cuán importante e indispensable es el oxígeno para que nuestro cuerpo funcione de forma óptima. Sólo baste ver cómo el sobrepeso limita nuestra mecánica respiratoria y consecuente falta de oxígeno, que lleva a tener mareos, narcolepsia, agitación, aumento de la frecuencia cardiaca por falta de vital nutrimento a los tejidos.

Pues a manera de analogía, lo mismo sucede cuando nos toca “bucear” en aguas inhóspitas, con escaso oxígeno o herramientas para brindar un servicio adecuado a cada uno de quienes solicitan la reparación de alguna parte de nuestro cuerpo enfermo, más allá del conocimiento y la habilidad de los galenos contemporáneos. 

Lo más lamentable  es que no pocas veces el elemento humano es minimizado e inclusive violentado, por aquellos que con visceralidad analizan los hechos o decisiones administrativas  institucionales desde un punto de vista personal, haciendo caso omiso a la razón y con cerrazón. Lo anterior termina destruyendo lo único verdaderamente importante en esta vida: la relación médico-paciente, o sea, al ser humano con actitud de servicio, ajeno a los cambios y determinaciones de mandos cupulares, distantes al dolor que  cotidianamente deja maltrecha la salud de la población. 

Es incuestionable cómo el ojo clínico es rebasado por la complejidad de las enfermedades actuales. Se preguntarán si estas dolencias son distintas con respecto a otras épocas, y sin dudar te diría que no son distintas, simplemente, gracias a la evolución científica e institucional, hemos logrado que la gente viva más allá de lo que la naturaleza humana podría soportar,  o sea,  vemos su evolución sin muerte, motivo de la complejidad. Escenarios antes inimaginables, toda vez que fallecían antes de manifestarse (la enfermedad) en su totalidad.

El respeto a la diversidad de forma global, como raza, sexo, religión o preferencias sexuales,  no nos da derecho de aprovecharnos  jurídicamente para tergiversar los hechos en beneficio propio, así tenemos infundios contra semejantes por situaciones motivadas por  carencias de infraestructura e insumos terapéuticos. Hay que dimensionar y analizar el problema antes de arremeter. Todos en algún momento brindamos un servicio a la comunidad, pero las carencias del mismo se resienten más cuando nuestra vida se ve amenazada.

Invito a la reflexión madura, que nos haga abrir la razón y no aplicar la tan conocida frase de “no es quién me la hizo, sino quién me la paga”.  Recuerda no sólo basta ser buen buceador, se necesita oxígeno, para cumplir y vivir.

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