22 de Septiembre de 2018

Opinión

El 'Buen Fin', nuestro aliado

Gran parte de los consumidores, con sueldo y aguinaldo en mano, transitarán por el 'Buen Fin' con la mentalidad de: 'Voy a ir de compras para ver qué aprovecho'...

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En unas semanas un tsunami de consumidores, en su mayoría con adelantos de aguinaldo, inundarán las tiendas mexicanas, las cuales, al día de hoy, desde la más pequeña hasta las grandes cadenas comerciales, están dando los últimos toques a sus estrategias comerciales y disponibilidad de inventarios, en pos de maximizar sus ventas.

El “Buen Fin”, desde el punto de vista macroeconómico, genera un incremento en la actividad comercial, la cual viene acompañada de un aumento en la producción y empleo (sin duda positivo para la economía).

Desde el punto de vista individual, en nuestra faceta de consumidores, también podemos convertir al “Buen Fin” en nuestro aliado; sí, y solo sí,  somos capaces de aterrizarlo  a nuestras finanzas personales.

Como ejércitos listos para entrar en batalla, los establecimientos comerciales harán despliegue de todo un arsenal de descuentos y opciones de pago mensuales sin intereses  con la finalidad de seducirnos a gastar. Toda promoción que nosotros veamos en el piso de venta fue pensada y analizada con base en sus objetivos de venta y utilidad.

Si los establecimientos comerciales llegan al “Buen Fin” con una preparación previa inteligente, ¿no deberíamos nosotros, los consumidores, llegar también de forma inteligente a esta fecha?

Gran parte de los consumidores, con sueldo y aguinaldo en mano, transitarán por el “Buen Fin” con la mentalidad de: “Voy a ir de compras para ver qué aprovecho”. En este estado mental lo más probable es que un impulso emocional sea el detonante de compra y se escudarán en aseveraciones del tipo  “estaba muy barato, ¿cómo iba a dejar de comprarlo?”.

Un consumidor inteligente se prepara: determina un presupuesto y se apega a él; hace una lista de lo que realmente necesita, evitando así las compras por impulso; verifica precios y ofertas; reflexiona sobre el impacto que sus compras tendrán en sus finanzas personales. 

También sabe que comprar barato no es ahorrar, que adquirir un bien de consumo duradero no es lo mismo que invertir y que no es forzoso comprar algo sólo porque está de oferta.

Mi recomendación: inteligencia para hacer de este “Buen Fin” nuestro aliado. 

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