19 de Septiembre de 2018

Opinión

Una buena

Ya era hora de poner un alto, con el nuevo Ieepo, al deterioro que han sufrido por 25 años generaciones de oaxaqueños en su educación elemental.

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Al grito de más vale tarde que nunca, en Oaxaca se tomó al toro por los cuernos en el asunto de la educación pública, pues, al culminar el gobierno de Gabino Cué, surgido de una de las alianzas entre PRD y PAN, se decidió retribuir a la soberanía estatal el control de la enseñanza, en un primer paso por poner fin a los excesos de la CNTE, que en este año, por ejemplo, redujo en un 30% el ciclo escolar para ocuparlo en la realización de paros y movilizaciones que han puesto en jaque a la economía y a la vialidad, de allá y de la Ciudad de México, así como  al dispendio sin medida de los recursos públicos a ella destinados.

Al decretar la extinción de un “Instituto” para la educación controlado administrativamente por el “sindicato”, para trasladarle sus funciones a una institución dependiente del Gobierno del Estado, se busca por un lado clarificar las relaciones obrero-patronales de los maestros y por otro definir sus obligaciones en su materia de trabajo, respetando íntegramente sus derechos laborales.

El caos generado por esta situación de ambigüedad, donde era requisito indispensable para fines de incremento de sueldo y el ascenso en el escalafón la inasistencia a clase y la participación en marchas y plantones, dio asimismo lugar a una onerosa burocracia encargada de la logística, pero no para fines educativos sino combativos, lo mismo que a la conformación de relaciones de complicidad con las que eran toleradas las faltas, tanto de asistencia como en la calidad de la educación impartida.

Ya era hora de poner un alto al deterioro que han sufrido, por 25 años, generaciones de oaxaqueños en su educación elemental, por lo que esas medidas, salvo el oportunismo de AMLO, cuentan con el apoyo de toda la sociedad, que deberá mantenerse firme ante las reacciones adversas. 

Complicidad de mediocres.- Para que, a pesar de sus desastrosos  resultados, el futbol mexicano continúe siendo redituable han tenido que echar mano de todos los recursos; en su pase a la final de la Copa Oro a la “Selección A”  descaradamente le regalaron un penal, que Miguel Herrera, más cínico que sincero reconoció. Guardado dejó pasar la oportunidad de trascender como jugador honesto entregándole el balón al portero. Finalmente, el manejo  desaseado  llevó al equipo a ganar injustamente la medalla de oro, pues quien debió disputarla es Panamá.

Bronce por oro.- Hasta en su anunciado último partido los Cuéllar se tuercen, pues cuando las chicas ganaban 2 a 0 a la selección menor de Canadá, faltando 10 minutos, no se resistieron y mandaron 2 cambios para jugadoras “norteamexicanas”, en la defensa, una de las cuales cometió penal que, certeramente cobrado,  puso en riesgo la de bronce, cuando la ofrecida era oro.

Buena.-Me quedo con el oro en volibol de playa, donde Juan Virgen y Rodolfo Ontiveros, con una dejadita en el match point, vencieron a Brasil, una potencia mundial en este deporte.

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