21 de Septiembre de 2018

Opinión

Búsqueda

El rechazo de la realidad no la modifica, pues la realidad es independiente de nuestra voluntad

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Cuando uno se ama realmente, cuando se aprueba y se acepta tal como es, todo marcha bien en la vida.  Son como pequeños milagros que surgen por doquier.- Louise Hay, psicóloga 

Buscar la verdad de nosotros mismos es querer conocernos y comprendernos en profundidad. No hay nada que perder y sí mucho por ganar pues sólo así podremos actuar inteligentemente, aún con el temor de que se derrumbe nuestra imagen ideal ya que la realidad puede ser dura y exigente.

La verdad libera en la medida que se le acepta. El rechazo de la realidad no la modifica, pues la realidad es independiente de nuestra voluntad. Aceptarla nos da cierto poder, pues podemos transformarla progresivamente o bien adaptarnos a ella de forma positiva.

Buscar la verdad acerca de nosotros mismos es abrirnos a nuestros talentos, cualidades y aspiraciones, ya que mientras estemos vivos estarán en crecimiento y así podremos apropiarnos de recursos para desarrollarnos mejor. También está el reto de ir eliminando nuestras “defensas” y descubrir las heridas que nos duelen e irlas sanando para vivir con armonía y equilibrio.

Aceptar la verdad es reconocer que somos limitados, es admitir que somos falibles (cometemos errores) y que estamos de paso por este mundo; que no somos perfectos pero sí perfectibles. Esto es ser humildes ante la vida que nos supera y con la que estamos llamados a colaborar inteligentemente en situaciones en las que nadie puede sustituirnos. Es con humildad como nuestra búsqueda encuentra.

Somos humildes cuando reconocemos que no somos ni peores ni mejores de lo que somos. Ser humildes no es desvalorizarnos, simplemente es ser quienes somos, sin aumentar ni quitar nada; nos guste o no nos guste. Se necesita mucha humildad para aceptar con naturalidad las propias cualidades que nos ha regalado el Creador, así como también reconocer nuestros aspectos menos brillantes. Entonces, no cultivaremos una imagen, sino nuestra personalidad real e iremos construyéndonos. 

Todo lo que digamos y hagamos al margen de la realidad es una máscara y totalmente opuesto a la humildad, que es la aceptación total de la verdad. Recordemos, hay una invitación abierta para empezar y/o continuar nuestra propia búsqueda y encuentro con nosotros mismos. Somos ricos, muy ricos pero con frecuencia ignoramos ese capital. 

¡Ánimo! hay que aprender a vivir.

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