25 de Septiembre de 2018

Opinión

Calistenia política

Para quienes creen que los Partidos Políticos en Quintana Roo están apenas preparándose para la elección federal del próximo año...

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Para quienes creen que los Partidos Políticos en Quintana Roo están apenas preparándose para la elección federal del próximo año, los hechos demuestran que están equivocados, pues los movimientos previos van más allá de una simple calistenia: son verdaderas estrategias que se enfocan inclusive en el posicionamiento por la gubernatura, en junio del 2016. 

Con la excarcelación de Edith Mendoza Pino, los dos principales grupos antagónicos al interior del partido del presidente Enrique Peña Nieto acordaron, al menos temporalmente, sumar esfuerzos con miras a la elección federal que tendrá lugar dentro de algunos meses. La encomienda venida de Los Pinos suena muy simple aunque bastante compleja: reivindicar a Quintana Roo como un estado priísta en el plano nacional. 

En ese contexto, los diputados locales José Luis “Chanito” Toledo, Arlet Mólgora y Berenice Polanco no desaprovechan oportunidad alguna en búsqueda de posicionarse ante la ciudadanía a través de diversos “eventos legislativos”. Los tres contenderán por un escaño en el Congreso Federal, pero el primero pretenderá hacerlo después por la ansiada silla del Palacio de Gobierno, en Chetumal.  

Aún no se sabe con certeza quiénes formarán el bloque opositor al PRI- gobierno, pero lo que sí es un secreto a voces es que la integración de Gregorio Sánchez Martínez al Partido del Trabajo sólo tiene un propósito: el de convertirse eventualmente en la elección de 2016 en candidato a la gubernatura para restarle votos a la posible candidatura del perredista Julián Ricalde. Pero el espíritu emprendedor-empresarial de “Greg” Sánchez va más allá de adquirir un rancho en Argentina o un condominio en Miami: ahora ha comprado una redituable franquicia política, la del Partido Encuentro Social (PES). Por cierto llamó la atención la denuncia de Ricalde en el sentido de que el PRI y el gobierno habían logrado infiltrarse en el proceso interno del PRD.

Y mientras unos se posicionan, a otros pretenden desmarcarlos de la jugada. 

La acusación de la Profepa contra presuntos deforestadores en la Isla de Holbox, fue maliciosamente utilizada como un desacierto del instituto político en el que milita la titular de la dependencia federal. El PRD no tardó en capitalizar el polémico asunto y pidió la destitución de Luvidina Menchaca por considerar que la Profepa “ha sido una agencia de colocación para el Partido Verde”. 

La andanada dirigida entre otros por Luz María Beristáin tuvo un destinatario específico: “El Niño Verde”, quien podría estar en primer lugar en el ánimo del presidente Peña de ser postulado a la gubernatura de Quintana Roo por la coalición PRI-PVEM.  Menos mal que – según declaró recientemente el líder del PRI, Pedro Flota- “a nuestro instituto político no le ocupa ni le preocupa lo que sucede en los procesos internos de otros partidos”. 

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