17 de Diciembre de 2017

Opinión

El cáncer no respeta

La obesidad, la mala alimentación, el sedentarismo y el consumo de alimentos elaborados ricos en grasa, azúcar y sal son detonantes de los oncogenes (genes del cáncer)

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Hace unos días, la esposa de un conocido me abordó  y, rompiendo en sollozos, me dijo que se negaba a aceptar el diagnóstico de  un grupo de médicos. Los estudios eran contundentes: se trataba de un cáncer diseminado en todos los órganos del cuerpo y eran nulas sus posibilidades de vida. 

La OMS alerta que de no implementarse estrategias eficaces, para el 2030 se presentarán 26 millones de nuevos casos, de los cuales el 65% serán fatales.

En México estas enfermedades oncológicas ocupan el tercer lugar como causa de muertes, tan sólo precedidas por diabetes y enfermedades cardiovasculares. Bastó medio siglo  para que las cifras de víctimas aumentaran en un 70%.¡Alarmante!

Desde los años noventas, los tumores malignos son cada vez más frecuentes, estando en primer lugar el cáncer de mama y pulmón para la mujer y hombre, respectivamente, seguidos del cervicouterino, próstata y tubo digestivo  (estómago y colon). 

Por si fuera poco, tres de cada 4 defunciones por cáncer acontecen en países con  ingresos bajos y medios. Lo lamentable es que, a pesar de existir cura para algunos tumores, retrasamos el diagnóstico  al hacer oídos sordos al llamado de las instituciones. No podemos seguir tolerando que cada 24 horas un connacional fallezca.

Conocemos de la relación que existe entre la obesidad, la mala alimentación, el sedentarismo y el consumo de alimentos elaborados ricos en grasa, azúcar y sal como detonantes de los oncogenes (genes del cáncer). ¿Qué esperas para dar un golpe de timón e inmediatamente modificar tu estilo de vida?

El impacto o repercusión familiar no es cosa menor, ya que un 25% de la gente tiene antecedentes de cuando menos un familiar con cáncer, casos que por razones económicas o desconocimiento no fueron tratados oportunamente y son causa de la muerte.

A la luz de todo esto nos preguntamos: ¿en qué estamos fallando si la información llega a nuestras casas de alguna manera por radio, televisión, prensa escrita, visitas domiciliarias de los servidores de la salud? Las  medidas preventivas están a nuestro alcance, sin costo, sin distingo de clase social o filiación institucional.

¡Entonces, quienes estamos fallando somos nosotros!, al no echar mano de los recursos puestos a nuestra disposición y alcance.

La desidia, la apatía, los tabúes, el aún falso machismo y los prejuicios son enemigos a vencer. Si aspiramos a detener esta galopante y ascendente  tendencia, habrá que poner de nuestra parte. ¿Y a propósito, ya te realizaste tu estudio para detección oportuna? Si no, qué esperas.

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