20 de Septiembre de 2018

Opinión

Candidatos: ¡con el agua al cuello!

Las torrenciales lluvias de los últimos días no sólo pusieron en evidencia el deficiente sistema de alcantarillado y pozos de absorción que existen en la ciudad...

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Las torrenciales lluvias de los últimos días no sólo pusieron en evidencia el deficiente sistema de alcantarillado y pozos de absorción que existen en la ciudad y que provocaron inundaciones mayores en diversos puntos de la ciudad; sino que también exhibieron a una clase política en plena competencia electoral desesperada por emerger del profundo pozo negro de la indiferencia ciudadana en que se encuentran.

La mayoría de quienes hoy compiten tienen un problema de origen: no representan el sentir de una sociedad cansada de escándalos y confrontaciones partidistas; a lo sumo podrán ser algunos representativos únicamente de los intereses de las cúpulas dirigentes como es el caso de Alex Luna, Gregorio Sánchez y Niurka Sáliva que en bloque familiar se encuentran apuntalando, sin desearlo, la candidatura plurinominal -al Congreso del Estado- del eterno dirigente petista en Quintana Roo, Hernán Villatoro. 

Otros  arribaron a las candidaturas llevando a cuestas la cruz de su pecado, bendecidos  por la mano que mece la cuna para abrir boquetes electorales y dividir el voto volátil de una corriente o de una ideología, pero rechazados por quienes no confían en los movimientos ciudadanos o las candidaturas independientes.

En otros casos, simplemente no hubo candidatos propios porque el mercantilismo y el cambalacheo político imperó por sobre los principios fundacionales y las doctrinas de los partidos. La mano derecha entrelazada con la izquierda, protagonistas de un tórrido romance tras  una idílica y efímera luna de miel que entronizó en el poder, de la noche a la mañana, a   mediocres, traidores, estafadores y vivales que de facto se montaron a una cargada electoral que aún les suena prometedora. 

Desde esa perspectiva los translúcidos, sonrientes, sencillos y amigables candidatos y candidatas hicieron un mohín de disgusto y preocupación cuando sintieron que el agua se les filtraba por los pies: abandonados a su suerte por sus dirigencias nacionales o desairados en sus exigencias económicas para posicionar cuando menos decentemente con sumas millonarias cada candidatura a una curul en el Congreso, no pueden hoy decidir entre avanzar o retroceder con riesgo de caer en una zanja sin tapar.

Pero tras los nubarrones de tormenta, los truenos cimbraron los viejos temores de los candidatos; el escándalo mediático que alienta la apatía y el rechazo ciudadano llegaron en medio del temporal y elevó el nivel de la afectación climática.  

El escándalo de Granier y sus colaboradores y luego la actitud poco inteligente y prepotente de la senadora Berinstáin provocaron que el agua les llegara hasta el cuello a priístas primero y luego a los perredistas. Fue, en ambos casos, como si en medio de la tempestad le cayera un rayo al arriero que conduce las bestias hacia un destino seguro.

Más escándalos vendrán en medio de la contingencia comicial. El meteoro amenaza con convertirse en tragedia de las aspiraciones de hombres y mujeres que sueñan con al menos una regiduría, desde la cual puedan expresar sus limitaciones, fobias y complejos personales.

No hay nivel de debate. Es más, no hay debate. Brillan también por su ausencia la capacidad y el trabajo político, la honestidad y la sinceridad. Por eso y por todo lo demás los candidatos tendrán que desazolvar en breve las cloacas de la inmundicia porque de no hacerlo así correrán el riesgo de morir sofocados en su propia basura. A nadie extrañen pues, las patadas de ahogado en medio de la tormenta político-electoral.

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