12 de Diciembre de 2017

Opinión

Causas

Aprendamos a vivir con menores satisfactores, o asegurémonos de obtenerlos de fuentes limpias.

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La semana pasada sentenciamos que existe suficiente evidencia científica para asegurar de manera inequívoca  que nuestro planeta se está calentando y que, a escala global, este calentamiento solamente puede ser explicado por la influencia del ser humano, y especialmente por dos causas: la quema de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas natural) y la deforestación. Ambas generan un incremento sustancial en la emisión y consecuente acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera. Los científicos estiman que un 80% de las emisiones son debidas a la quema de combustibles fósiles y el otro 20%, especialmente en las últimas décadas, a la deforestación.

Probablemente eso ya lo habías leído o escuchado, pero también sé que en ocasiones esas palabras pueden sonar vacías o lejanas si no alcanzamos a comprenderlas con un sentido práctico, que nos permita no sólo conocer su origen o las causas, sino que nos arroje alguna luz acerca de las pequeñas acciones diarias que podemos realizar, o evitar, para contribuir a la solución o mitigación de este gran desafío de la humanidad.

El ser humano utiliza combustibles fósiles principalmente para generar energía en sus diferentes formas: motriz, calorífica, eléctrica y otras. Eso nos permite gozar de ciertos satisfactores que solemos llamar 'calidad de vida'. Pero un resultado inevitable de obtener esos satisfactores es la emisión de gases de efecto invernadero, que atrapan el calor y no le permiten salir a las capas más altas de la atmósfera para disiparse en la inmensidad del espacio. Entre esos gases, el principal es el dióxido de carbono (CO2), pero también son relevantes el metano, el óxido nitroso, los halo carburos, el ozono, y contribuyen las partículas de carbón que permanecen suspendidas en el aire, mejor conocidas como hollín.
A partir del inicio de la era industrial, a mediados del siglo XVIII, los niveles de acumulación de CO2 en la atmósfera han aumentado 40%, lo cual se ha agravado en las últimas 5 ó 6 décadas con el alza exponencial de la cantidad y uso de automotores, la actividad industrial y la deforestación.

El metano también es resultado de la combustión, pero además se debe a otras actividades humanas, una gran parte la produce el ganado en su tracto digestivo, una bacteria que habita los campos inundados en donde se cultiva arroz y mucho los sitios de disposición final de residuos: los tiraderos a cielo abierto y los rellenos sanitarios. Los niveles de metano han subido 250% en comparación con la era preindustrial.

El óxido nitroso, que se ha incrementado 20%, es el principal causante de la lluvia ácida y la contaminación de suelos, mantos acuíferos y alimentos cultivados a cielo abierto.

Aprendamos a vivir con menores satisfactores, o asegurémonos de obtenerlos de fuentes limpias, reduzcamos la basura que generamos, sembremos muchos, muchísimos árboles, ¡por favor!

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