18 de Octubre de 2018

Opinión

Checo Pacheco y la buena hierba

Mientras haya personas que soliciten sustancias habrá quien las provea. La mois californiana es 75% Sativa y 25% Índica, cosecha casera libre de pesticida y sustancias nocivas.

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El Lic. en economía PhD Checo Pacheco me recibe en su elegante oficina. Se levanta de su escritorio de caoba y me invita a sentarme en un impecable sillón de cuero. 

Me agradece la entrevista y ofrece algo de tomar. Pido agua mineral con un hielo. Él a su vez se acerca a un clóset, sirve un vaso de agua con clorofila y menta. 

Extrae de una elegante bolsa un puñado de yerba, un aparato tipo espacial y se asienta cómodamente frente a mí. 

−El asunto es la demanda, como menciona Roberto Saviano en su libro CeroCeroCero (Anagrama 2014). Mientras haya personas que soliciten sustancias habrá quien las provea –afirma categórico-.  

Pacheco hace una pausa, deposita un puño de hierba en la máquina, acciona un botón y una bolsa de plástico transparente adherida se va llenando de vapor. 

La retira y pidiendo tácito permiso la lleva a la boca, inhala, retiene y finalmente exhala, aparentemente con profunda satisfacción. El humazo se desparrama por la habitación con un aroma fresco y penetrante.

Al ver mi cara de sorpresa advierte: −“Vaporizador Volcano Digital Solid Valve”. 485 euros. Aunque puede sonar muy caro, es sofisticado y evita la formación de humo caliente. 

La mois es californiana. 75% Sativa y 25% Índica, cosecha casera de conscientes ciudadanos afectos a la hidroponía. 

Libre de pesticida y sustancias nocivas, lo que no se puede asegurar de la marihuana que se ofrece en México. 

Como aquí el usuario es considerado un tarado; un infante, salvo algunos,  no sabe nunca qué fuma. 

Mucho menos −al no haber un estricto control de calidad−  hay forma de garantizar la inocuidad tóxica. A nadie le importa, y eso es lo grave del asunto. 

Hizo una pausa para obsequiarse otra poderosa inhalación  y continuó hablando de una manera curiosa; como reteniendo el aliento: −Por ejemplo, en las cajetillas de cigarros aparecen leyendas de la Secretaría de Salud advirtiendo que contienen, entre otros tóxicos, plomo, cadmio, alquitrán y amoniaco. 

¿No le parece una bajeza que esa instancia federal tolere ese crimen sin clausurar las cigarreras? ¿Es concebible que el fumador quiera más y más de ese veneno y se preste a dicha colusión de las autoridades en lugar de exigir un producto libre de aditivos y venenos? –terminó, soltando una bocanada, saturando el agradable ambiente.  (Continuará).   

¡Vaya biem!

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