21 de Septiembre de 2018

Opinión

Chiflidos

Él y su esposa dormían en cuartos separados, y cuando él quería tener relaciones con la señora, simplemente le chiflaba, y ella acudía, solícita, sin dilación alguna.

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La columna Viernes Cultural y El Transcriptor, con sendas tazas de espressos dobles, leen, por supuesto en la Revista Espresso Journal, número 10 de febrero de 2011, la sección “Anecdotario inútil, pero divertido”:

“En la antigua Inglaterra la gente no podía tener sexo sin contar con el consentimiento del Rey (a menos que se tratara de un miembro de la familia real). Cuando la gente quería tener un hijo debía solicitar un permiso al Rey, quien les entregaba una placa que debían colgar de su puerta mientras tenían relaciones. La placa decía Fornication Under Consent of the King (Fuck). Ese es el origen de tan famosa palabrita”.

El erotómano recuerda, a propósito, el caso de un amigo que, sin serlo, vivía como rey,  y tenía un curioso método para la práctica de su “Fuck”. 

Él y su esposa dormían en cuartos separados, y cuando él quería tener relaciones con la señora, simplemente le chiflaba, y ella acudía, solícita, sin dilación alguna.

¿Y cuándo a ella le urgía el asunto, cómo se resolvía?

Muy sencillo, contaba el amigo. La esposa asomaba el cuerpo al cuarto del marido y exclamaba:

¿Chiflaste, papito?

De nada… Saludos…

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