21 de Septiembre de 2018

Opinión

Chi’iba Uj, una creencia ancestral

En la vida cotidiana las abuelas tienen la creencia de que cuando ocurre un eclipse las mujeres embarazadas tienen que evitar tocarse el cuerpo.

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Los eclipses son fenómenos que tuvieron  un impacto en la creencia de nuestra cultura maya. Fueron tan importantes, que los mayas los dejaron plasmados en los códices, donde su representación gráfica se complementa con escenas sagradas, con símbolos que nos permiten identificar tanto al eclipse de sol como el de eclipse de luna.

El ejemplo más conocido está en una de las páginas del códice de Dresde, en una escena de forma rectangular, donde podemos ver, en la parte superior, una banda de glifos. 

Debajo de los glifos se ve el cuerpo de un cocodrilo cuya cabeza se extiende hasta el ángulo superior de la escena y complementa el lateral del cuadro un chorro de agua de sale de la boca del cocodrilo. 

Debajo del cuerpo de este cocodrilo celeste aparece una flor con cuatro pétalos que representa al sol. Alrededor de ambos kino’ob (soles), se ven dos pétalos de color negro y otro de color rojo, en cuya parte inferior también caen cascadas de agua. 

Estas figuras son la forma de representar los eclipses, hacen alusión a esos fenómenos siderales.

Debajo de los símbolos del eclipse se encuentra a la diosa Ixchel derramando el agua de su cántaro que cae sobre la cabeza de un ave mítica posada sobre la cabeza del dios de la muerte y de la oscuridad que se encuentra de cuclillas y que con la mano derecha sostiene la vara o semilla de la fertilidad y con la mano izquierda se apoya en el palo sembrador o Xu’ul.

Hasta hace algunos años, durante los eclipses, los abuelos nos decían que para que las sombras no se comieran a la luna o al sol se tenía que hacer ruido tocando latas o incluso los ancestros hacían disparos con su escopeta para distraer al astro que se estaba mordiendo o comiéndose al otro, pues, de lograrlo, se  interrumpe  el ciclo vital, lo que nos llevaría a un caos.

En la vida cotidiana las abuelas tienen la creencia de que cuando ocurre un eclipse las mujeres embarazadas tienen que evitar tocarse el cuerpo, ya que, de hacerlo, el bebé nacería con una mancha en la parte del cuerpo que se tocó la madre. Esta marca puede ser de color rojo o de color oscuro, lo que tendría que ver con si el eclipse es de sol o de luna y se conoce como Chi’iba Uj (mordida de la luna) en el caso del eclipse lunar. 

Para evitar que los niños se mancharan, se tenía que tomar el agua con la que se lavó el metate que servía para moler el maíz para el consumo de todos los días.

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