18 de Diciembre de 2017

Opinión

Cien millones de años de árbol navideño

Si puso árbol de Navidad natural, recuerde: el genoma de las coníferas ha permanecido igual desde hace unos 100 millones de años.

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Si puso árbol de Navidad natural, recuerde: el genoma de las coníferas ha permanecido igual desde hace unos 100 millones de años. Esto significa que sobrevivieron a la extinción masiva de hace 65 millones de años, la que acabó con los dinosaurios y fue causada por un impacto de gran masa en las cercanías del actual Yucatán. Dejó un cráter de 180 kilómetros de diámetro, con su mitad hoy cubierta de sedimentos marinos y aguas someras, y otra bajo el suelo de Yucatán. Ese cráter de impacto fue descubierto por ingenieros de Pemex que buscaban yacimientos de petróleo. Los mayas anduvieron atrasados en su predicción del fin del mundo.

Un estudio publicado en el último número de BMC Biology por investigadores de la Universidad Laval, Canadá, y del Servicio Forestal Canadiense, revela que el genoma de las coníferas, como el pino, el abeto y otras, ha permanecido igual desde los tiempos en que los primeros mamíferos, minúsculos, sobrevivieron a la catástrofe “maya” de Chicxulub. Los humanos que cuelguen esferas al árbol navideño tienen escasos 200 mil años como especie y su genoma ha sufrido un alto número de mutaciones, lo cual hace posible seguir la línea de nuestros antepasados.

El equipo canadiense, supervisado por Jean Bousquet, “llegó a esa conclusión luego de analizar el genoma de coníferas y compararlo con el de plantas de flor (o angiospermas). Ambos grupos de plantas comparten el mismo ancestro común, pero divergieron hace unos 300 millones de años”.

El equipo observó que el genoma de las coníferas ha permanecido sorpresivamente estable por al menos 100 millones de años, “mientras que las plantas de flor han tenido grandes cambios en ese mismo período”, lo cual es fácil de ver en la enorme variedad que va de la violeta y el tulipán a los enormes sabinos. “Esto no significa que no haya habido modificaciones a menor escala, como mutaciones genéticas”, señala Bousquet. “Sin embargo, la macroestructura del genoma en las coníferas ha permanecido notoriamente estable a través de las épocas”.

Por ese motivo solo hay unas 600 especies de coníferas, pero 400 mil de plantas de flor. Y por lo mismo hay árboles de navidad muy bellos y otros mechudos que parecen el Tío Cosa.

AVIADORES en MILENIO. Me acabo de enterar de que al colaborador de MILENIO, Epigmenio Ibarra, le pagan artículo NO enviado. Exijo lo mismo, pues a mí no me pagan si no escribo.

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