12 de Noviembre de 2018

Opinión

Ciudad Blanca

El libro “Ciudad Blanca” de Edgar Rodríguez Cimé, presenta una serie de relatos que hacen un recuento por las calles, personajes y tradiciones de nuestro lindo Yucatán.

Compartir en Facebook Ciudad BlancaCompartir en Twiiter Ciudad Blanca

Gracias a la gentileza del cronista y periodista Edgar Rodríguez Cimé, tengo en mis manos su libro “Ciudad Blanca” (O Ciudad de los blancos).

Una serie de relatos que hacen un recuento por las calles, personajes y tradiciones de nuestro lindo Yucatán. Publicado por la Secretaría de la Cultura y las Artes de Yucatán, este libro narra en breves pasajes un mapa de los barrios de Mérida: una mirada sencilla y vivencial que inicia en el barrio de San Juan y termina con la chispa bullanguera de Pompidú, personaje que me tocó ver sudando a chorros en algún carnaval, o quizá nunca lo vi, pero mi mamá me habló tan vívidamente de él que con sólo oír su nombre construyó su imagen perfectamente.

La prosa de este libro es cercana al lector, las hojas le robarán sonrisas y le agregarán nostalgias a sus maletas de recuerdos; por los  personajes que fueron tan importantes, marcaron historia y tiempos, pero que  hoy ya no están o ya muy pocos recuerdan.

Lugares históricos que ahora se han convertido en  franquicias comerciales con equipos de sonido a todo volumen y que desentonan con la arquitectura de nuestra hermosa plaza grande. “En el Alcázar uno podía disfrutar de tres películas por un precio baratísimo, en la matiné del Fantasio eran tres películas y con un boleto entraban dos; además te regalaban un Soldado de Chocolate”, todo por un peso. 

El relato más amoroso es el del nacimiento de la hija del autor: un suceso esperado  y en el que libera sus sentimientos  por la larga espera.

Es tal la emoción que a este episodio siguen los del bautizo y hasta consejos para los primeros días de kinder de los pequeños.

Mi primer impulso fue compartir este libro con mi madre, confirmar en sus recuerdos la valía de las novenas, la charanga de Colitos, las serenatas, la trova yucateca, la familia Herrera y el teatro regional.

“Si a alguien le debemos agradecer el contar hoy con un modesto espacio para el teatro regional es a Mario Herrera. Él convenció al señor Carrillo, dueño del solar, para construir el teatro Héctor Herrera”.

Estoy segura que mi madre añadiría detalles personales a las calles y sus particularidades, pero sus recientes problemas de salud no me han permitido hacerlo y quería comentar el libro, disponible en la librería de Sedeculta.

Después de leerlo pienso: Nuestra ciudad, nuestra Mérida, es en realidad una ciudad de muchos colores… blanca o negra para algunos, pero para el yucateco de a pie, una ciudad multicolor y multicultural.

LO MÁS LEÍDO

LO MÁS COMENTADO

NOTAS RELACIONADAS

Comentarios

Responder a  Name   
Comentarios
Responder a  Name   
Responder a  Name   
DE:(TUS DATOS)
Nombre
E-mail
ENVIAR A:(DESTINATARIO)
Nombre
E-mail
Comentarios