12 de Diciembre de 2017

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Todos tenemos más cualidades que defectos. Hay que fijarnos y aprovechar las cualidades, empezando por las de uno mismo y darnos la oportunidad de ejercitarlas y aumentarlas.

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Procuremos descubrir y valorar el lado bueno y las cualidades del otro y descubriremos las nuestras.- José Luis Martínez, psicólogo                                        

Todos tenemos defectos. Sin embargo, todos tenemos más cualidades que defectos. Hay que fijarnos y aprovechar las cualidades, empezando por las de uno mismo y darnos la oportunidad de ejercitarlas y aumentarlas. Resaltar los aciertos y cualidades de las personas y disimular sus defectos y errores es una práctica que siempre resulta beneficiosa porque motiva a desvanecer los defectos y a veces se vuelven cualidades al redimensionarlos y redirigirlos. Ej.: una persona que es obcecada, al redimensionar su terquedad puede redirigirla para culminar el proyecto que le ocupa, enfocando su energía para el buen logro del mismo. 

La conducta humana no está predeterminada sino que depende de la opción que cada persona tome. Cada quien decide su postura en la vida, ya que, cuando algo nos interesa, somos más fuertes que los condicionamientos internos y externos. 

El sentido de vida y los valores son las 'razones' o 'motivaciones' que nos llevan a adoptar determinadas conductas, tales como visión positiva, decisión, constancia y fortaleza. El ser humano es un ser racional que decide lo que es. Conviene reconocer y desprenderse de cualquier condicionamiento que interfiera con nuestras libres decisiones y determinaciones. 

Lo que hacemos por hábito, lo podemos dejar de hacer; podemos alejarlo de nuestra vida, al igual que las programaciones o etiquetas que nos impusieron y que limitan nuestra libertad. Como personas inteligentes podemos analizar y pasar por nuestro criterio la propia conducta para cambiarla o encauzarla para nuestro bien. 
Podemos reconocer los propios defectos para eliminarlos o convertirlos en cualidades; también podemos reconocer los defectos de los otros sin pretender cambiarlos y sí fijarnos y recalcar sus cualidades. Las condiciones básicas para nuestra armonía y crecimiento son: ser respetados, apreciados y aceptados… sólo entonces el crecimiento y mejora como personas tendrán lugar. ¡Todos ganamos!    

¡Ánimo! Hay que aprender a vivir.

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