15 de Agosto de 2018

Opinión

Facilitar

De muchos trámites dependen inversiones en negocios que generan riqueza, empleos y dinamizan la economía. Facilitar trámites atrae inversión productiva.

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Creo que en algo coincidimos todos: ¡es una cosa espantosa realizar algunos trámites!

Especialmente cuando se trata de trámites oficiales, los que es necesario realizar ante dependencias y entidades del gobierno, en cualquiera de sus tres niveles. Aunque también hay ejemplos en algunas empresas de la iniciativa privada, que exigen a sus clientes cumplir algunos procedimientos que ya los envidiaría el más ineficiente y burocrático gobierno del planeta.

Recientemente tuve que hacer un trámite que debería haber sido extremadamente sencillo y, aunque finalmente concluyó con éxito, tuve que atragantarme con cuatro o cinco disgustos, y elevar los costos utilizando servicios de terceros para reunir requisitos que desde una óptica objetiva nunca debieron haber sido requeridos.

La clave para que esto cambie está en facilitar las cosas, en establecer requisitos mínimos, los que sean verdaderamente importantes y determinantes para el asunto de que se trate, sea cual sea, y hacer eficiente todo el proceso, desde el diseño de los formatos, el acceso desde medios electrónicos y el uso de tecnologías modernas, hasta la concientización de los encargados de dar seguimiento en el sentido de ser prácticos y diligentes.

Si bien es cierto que se han hecho esfuerzos importantes en el tema de mejora regulatoria, que han derivado en procesos mucho más ágiles en muchos aspectos, y podríamos citar muchos casos en los que un trámite hoy puede hacerse en segundos cuando antes podía tardar días o semanas, también es cierto que permanecen algunos casos en que esa mejora brilla por su ausencia.

Esto me recuerda cuando se empezaban a dar los primeros esfuerzos en este sentido que acudí a una oficina pública en una ciudad de un estado vecino, y me encontré un precioso edificio recién pintado, con panorámicas ventanas transparentes, brillantemente iluminado, que ostentaba con tipografía de gran tamaño en su marquesina el título: “Ventanilla Unica”. Pero apenas traspasando el umbral, tenías que explicar a una persona el trámite que deseabas realizar, y entonces él te decía amablemente: primero entrega usted los papeles en la ventanilla 2, si no están completos, aquí afuerita le pueden sacar las copias que le hagan falta, cuando ya esté completo pasa a la ventanilla 6 para obtener el sello, después recoge la firma en la ventanilla 8 y de ahí pasa a pagar a la 12, para finalmente recoger su trámite listo en la 14.

Ahora bien, ¿cuál es el objeto de hacer trámites más ágiles? ¿Solamente evitarnos a los ciudadanos molestias o enojos? Creo que el resultado de facilitar los procesos debe ser incrementar la productividad; recordemos que la productividad es la generadora de bienestar para todos.

De muchos trámites dependen inversiones en negocios que generan riqueza, empleos y dinamizan la economía. Facilitar trámites atrae inversión productiva, permite disponibilidad y facilidad de acceso a productos, servicios y al talento profesional.

Si de ti depende, recuerda siempre esta palabra: facilitar.

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