09 de Diciembre de 2018

Opinión

No es magia

El éxito en los negocios no viene de la chistera: es cuestión de organizarse, investigar, incrementar y sostener en un altísimo nivel la calidad.

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Una palabra llamó mi atención mientras con la mirada recorría el menú para escoger mi comida aquella fría tarde de invierno en la ciudad de Seattle. Me asombró comprobar en aquella sucursal de la que probablemente sea la franquicia de comida rápida más poderosa del planeta  que tuviera la opción de elegir una apetitosa “Bacon Habanero Ranch Quarter Pounder”.

Después me fijé que, en las ventanas de ese Mc Donald’s, grandes posters promocionaban el nuevo producto con una desafiante frase: “Take a bite on the wild side”, que en español significa algo así como “Muérdela por el lado salvaje” y que se acompañaba con una fotografía mostrando la suculenta hamburguesa en alta definición, dejando entrever por encima de la pila conformada por la carne, el queso, unas generosas tiras de tocino, la lechuga y el tomate, una rebosante porción de un aderezo color naranja, que ellos describen elegantemente como “a spicy-cool habanero ranch sauce”. Por supuesto que esa fue mi elección de aquel día.

Por la tarde, reflexionaba y me preguntaba si el chile habanero utilizado para manufacturar esa salsa procedería exclusivamente de la Península de Yucatán, como debería de ser de acuerdo con la “denominación de origen” que se obtuvo para el chile habanero. Y cuestionaba si existiría la capacidad en esta región del país para entregar a esa gigantesca empresa suficiente chile habanero para atender a sus 68 millones de clientes que diariamente acuden a más de 33,000 establecimientos en 119 países y territorios alrededor del mundo.

La denominación de origen es una indicación geográfica aplicada a un producto agrícola o alimenticio, cuya calidad o características se deben fundamental y exclusivamente al medio geográfico en el que se produce, transforma y elabora. Permite distinguir o destacar los productos creados en una zona, contra los que podrían obtener productores de otros sitios que quisieran aprovechar el buen nombre y reputación que han creado los originales durante un largo tiempo de fabricación o cultivo.

Los consumidores obtienen como ventaja la garantía de un producto con características específicas uniformes, así como de un nivel de calidad alto y constante. Los productores adquieren una protección legal contra la elaboración o producción en otras regiones, les permite fomentar la organización del sector productivo y se les facilita el acceso a mercados internacionales, pero han de comprometerse a conservar ciertas técnicas tradicionales de cultivo y sobre todo a mantener la calidad lo más alta como les sea posible.

Creo que muchas personas, incluidos los productores, asignan a la denominación de origen un poder que por sí sola no tiene, que es el de asegurar el éxito de un producto. Es imperativo organizarse, investigar, incrementar y sostener en un altísimo nivel la calidad, idear nuevas formas de agregar valor al producto, industrializar, empacar, comercializar y administrar los negocios con talento e inteligencia. Si hacemos todo eso, la certificación solamente hará lo que debe hacer: proteger todo ese esfuerzo.

¡No hay magia, el éxito es un resultado de la pasión con la que produces algo!.

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