21 de Octubre de 2018

Opinión

Sin estrategia de difusión

Aprueban en el Cabildo un aumento al predial, que todo el mundo deja pasar como si nada, oposición incluida. ¿Cómo decir algo, cuando todos lo aprobaron?

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La mayoría de las veces uno no entiende cómo se mueven las cosas en política y cómo definen cuáles serán sus batallas. Un buen día, salen los diputados priistas a decir que el Ayuntamiento ha fallado en la prevención del dengue y chikungunya, a pesar de que todas las críticas se han centrado en la Secretaría de Salud y su decisión de ignorar el aumento de casos.

Luego aprueban en el Cabildo un aumento al predial, que todo el mundo deja pasar como si nada, oposición incluida. ¿Cómo decir algo, cuando todos lo aprobaron? Y, por si fuera poco, el anuncio del gobernador de que ya nadie va a pagar tenencia, una buena noticia, ahí quedó, sin eco y sin difusión. Bueno, ha tenido más posicionamiento la mujer que chocó con las escaleras eléctricas de conocida plaza comercial o la otra a la que le grafitearon su coche en un arranque de celos. 

Es un poco extraño que hasta el día de hoy no veamos una estrategia de difusión  ¡de nadie! Sobre todo de cara a la elección, que no va a estar fácil y en la que ninguno de los partidos llega en buena posición. El PAN se sigue reorganizando y al PRI ahora le dio por hacer visitas a municipios, poco relevantes. El PRD ahí sigue… creo… 

Y ya se acabó el año, después del día 15 ya a nadie le interesa nada del gobierno ni política ni cosas de esas, así que esos temas van a quedar en el olvido. Increíble que hasta la fecha no tengamos un tema importante para nadie. 

Lo que está en auge son las entregas de chamarras a los niños de las escuelas. El otro día estaba viendo un video testimonial donde una señora dice que el ahorro que tiene con una chamarra equivale a dos días de comida para su familia. Ahora bien, si la señora tiene tres o cuatro hijos, que seguramente así es en la mayoría de los casos, sería la comida de una semana completa. O el del señor que dice que es campesino y la chamarra les ahorra 50% de su ingreso. 

A veces los programas nos parecen muy triviales o asistencialistas, pero cuando nos presentan esos casos y beneficios reales, caras y nombres para cada apoyo, es cuando nos damos cuenta de que aún en nuestros tiempos sigue siendo necesario ese tipo de ayudas. 

Debo confesar que sí me impactaron esos testimoniales: nunca pensé que una chamarra tuviera tanto impacto en una familia.

Mi percepción cambió completamente y me parece un importante programa con repercusiones económicas, de salud, de educación y personales, al sentirse bien quienes las reciben. 

Siempre a fin de año se realizan acciones de buena voluntad, nos pega el sentimentalismo. Ojalá que a nuestros políticos no se les olvide que eso dura sólo unos días y empiecen el año con una estrategia, para variar un poco las cosas. Que sepan bien qué quieren lograr y luego se preocupen por el cómo. Que planeen, que visualicen y, después, que ejecuten.

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