25 de Mayo de 2018

Opinión

Un buen ejemplo

La lluvia de buenos espectáculos cultures ayuda mucho, pero no olvidamos los problemas serios del país, no podemos olvidarlos...

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Muchas y agradables noticias hemos recibido estos días los habitantes de Mérida. La  final del cuarto campeonato de piano Jacinto Cuevas, en el Teatro Peón Contreras, y los emocionantes  juegos de campeonato de la Copa Mundial Yucatán de tenis.

Silvia Káter nos convocó al Olimpo a la obra Nada nos es ajeno, donde los derechos humanos enfrentan cruda realidad. La 68 Casa de Cultura propuso película, pizza y chela en la terraza. El  XX Festival de Danza Internacional. La Noche Blanca del sábado seis, con galerías, espectáculos y Lila Down en la Plaza Grande.

Juan Manuel Loera, joven yucateco, representará al Estado en el evento nacional de Starts Up México. El domingo en la noche miles de globos de Cantoya fueron ofrecidos a la noche fresca. El legado y la pasión de  don Silvio Zavala Vallado. Y no sigo más.  Hasta ahí me detengo, sabiendo que quedo corto en la multitud de opciones culturales que ofrece para divertirnos esta generosa ciudad.

No por todas estas maravillas olvidamos que el ex de Iguala, José Luis Abarca, y los innumerables detenidos nos deben una explicación. Seguimos consternados por anarcos, granaderos y esbirros encapuchados que golpean e insultan a población inocente.

Por la inoperancia policiaca para consignar con pruebas a presuntos responsables de agredir bienes ajenos. La impunidad de mansiones  y bienes sospechosos  y el nulo interés de diputados y senadores a iniciar una investigación.

Los berrinches de jerarcas partidistas, marionetas sin cuerdas que penden en el limbo. El precario 2.19 % del PIB en 2014, la paridad cambiaria y lo que llegue a acumularse en la semana.

El psiquiatra Auguro Conciencia, experto en salud cerebral, aconseja hacer pautas para sobrellevar la presión mediática, el tren de vida y presupuesto. Recomienda crear un espacio interno dónde guardar a buen recaudo la miseria del comportamiento humano y sus abusos, de tal manera que −estando a la mano− de ningún modo nos impida salir a festejar la existencia; nuestra libertad de creer y pensar lo que más nos plazca.

Recorrer con absoluta confianza las calles aprovechando la oportunidad de mostrar nuestro apoyo solidario a artistas y creadores. Semejantes que en su buen hacer nos obsequian emociones, sonrisas, una flor.

Sobre todo, un buen ejemplo a seguir, a la mano.

 ¡Vaya biem!

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