20 de Octubre de 2018

Opinión

Taller de reparaciones humanas

En los últimos 18 años, el DIF Yucatán ha entregado poco más de seis mil prótesis de diferentes partes humanas, como brazos

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Hoy, hablar de política o algo relacionado con la “grilla”, la neta, es de dar flojera terrible. Mejor algo amable. No siempre las malas vibras deben generar las noticias o los chismes. 

Las manos expertas moldean el material, el plástico y el silicón se derriten y toman forma. En unos cuantos días, fruto del trabajo detallado e intenso, las prótesis de mama y maxilofaciales están listas. Las medidas corporales son precisas, algunos ajustes y ¡presto! Bienvenidos al “taller de reparaciones humanas”.

Así funciona el servicio que proporciona el Centro Regional de Ortesis, Prótesis y Ayudas Funcionales de Yucatán (Cropafy), dependiente del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) estatal, el único organismo en el sur-sureste de México que ayuda, prácticamente gratis, a las personas que por enfermedad o accidente, sufrieron la pérdida de alguna parte corporal.

De hecho, el Cropafy ha entregado, en los recientes 17 ó 18 años, poco más de seis mil prótesis, principalmente de brazos, piernas y “ojos”, estos últimos, casi idénticos a los humanos. 

Y es que Yucatán ocupa, por su densidad de población, aproximadamente dos millones de habitantes, unos de los primeros sitios a nivel nacional con determinados problemas de discapacidad. De acuerdo con el estudio elaborado en 2005 por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (Inegi), en la entidad están registradas 181 mil personas con algún grado de discapacidad y/o pérdida de determinada extremidad corporal; de esa cifra, alrededor de 12 mil niños de entre 5 y 12 años de edad no poseen brazos o piernas, ya sea desde su nacimiento o por haber sufrido accidentes graves.

De esa misma cantidad, aproximadamente dos mil 500 mujeres, generalmente por sufrir cáncer de mama, fueron amputadas; unos 130 mil adultos –hombres y mujeres- carecen de, por lo menos, un brazo o una pierna. 800 personas sin ambos brazos, dos mil sin un ojo y el resto de los discapacitados, alrededor de unos 40 mil, con problemas maxilofaciales.

Por ello, las manos expertas de los trabajadores del Cropafy se han convertido en una especie de oasis para los discapacitados que, con los aparatos creados con tecnología y materiales resistentes, regresan a la vida productiva y, en otros casos, la autoestima, otrora ausente, ya es cosa del pasado.

El Centro Regional de Ortesis, Prótesis y Ayudas Funcionales de Yucatán se conformó en 1997 con un pequeño grupo de entusiastas técnicos, trabajadores sociales y médicos que vieron, en sus mismas posibilidades y conocimientos, apoyar a personas que sufren de alguna discapacidad y pérdida de extremidad.

En el transcurso de estos años, con el apoyo del DIF estatal y los gobiernos en turno, el Cropafy se ha consolidado como la única institución que proporciona este tipo de ayuda en el sur-sureste de México. Habitantes de Campeche, Quintana Roo, Yucatán, Tabasco, Puebla y Oaxaca, incluso extranjeros de países como Guatemala, Honduras y El Salvador, se han beneficiado con las prótesis diseñadas en el también llamado popularmente “taller de reparaciones humanas”. Esta institución posee la Certificación Internacional ISO 9001-2000 por su aportación y servicio a la población vulnerable.

Es el único sitio en todo el sur-sureste del país en fabricar prótesis de mama, nasales, auriculares y oculares, además de piernas y brazos, ofreciendo un trabajo de primer nivel en la atención de las personas que sufren de cáncer, traumatismos o males congénitos

Pero también hay más servicios. Hay especialistas en la fabricación de las prótesis maxilofaciales y de mama. Por sus diestras manos pasan los materiales para darles forma y, de esta manera, sustituir las estructuras anatómicas perdidas de las personas, por causas patológicas, congénitas o traumatismos.

Y sólo en el Cropafy se elaboran prótesis de mama que en el mercado nacional tienen un valor superior a los 30 mil ó 40 mil pesos. Pero en la entidad, las prótesis se entregan en calidad de donativo, aunque la persona necesitada tiene que demostrar que requiere de recursos, previo un estudio socioeconómico que se le practica.

Para realizar la prótesis de mama, primero se hace un diagnostico del problema, se describen las características físicas de la paciente, como el color de su piel, su peso corporal y altura. La prótesis de mama, elaborada con base en silicón, se fabrica en un promedio de 15 días; los aparatos oculares son más sencillos su duración es de dos a tres días.

Para rematar las prótesis que se entregan a personas con algún grado de discapacidad son, prácticamente, gratuitas. El objetivo del Cropafy no es lucrar, es apoyar a los seres humanos que han tenido la desgracia de carecer de alguna extremidad física, por enfermedad, problemas congénitos o accidentes.

Amiguitas y amiguitos, ya saben: sugerencias para que este sitio elabore prótesis más “avanzadas”, digamos de “aquellito” tanto para hombres y mujeres, enviarlas a [email protected] y/o [email protected].

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