20 de Octubre de 2018

Opinión

El poblamiento de América; cazadores- recolectores en el Valle de México

Las bandas acostumbraban a conducir los mamutes a la orilla pantanosa del lago de Texcoco, donde los sitiaban.

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Una de las primeras historias recuperadas de nuestro pasado mexicano ocurrió en el año 7000 aC, poco antes de que se extinguiera la megafauna americana.

Las bandas de cazadores-recolectores que vivían en el Valle de México acostumbraban a conducir los mamutes a la orilla pantanosa del lago de Texcoco, donde los sitiaban. Cuando los animales se atascaban en el lodo, eran atacados causándoles heridas con lanzas hasta matarlos. 

En un día de hace 9000 años, una mujer, de veinticinco años  de edad y de metro y medio de estatura, participó en una jornada de caza, pero cuando el animal reaccionó al ataque, ella tuvo la mala fortuna de golpearse al caer boca abajo, lo que le produjo la muerte y su cadáver quedó sepultado en el lodo.

En la literatura a esta mujer se le conoce como el “hombre de Tepexpan”. Alrededor del año 7000 aC, la tierra sufrió varios cambios climáticos  que propiciaron la desaparición de varias especies y estimularon la diversificación de las actividades económicas. Se especializó la tecnología de las puntas de proyectil para las actividades de la caza de animales pequeños y medianos como el puma, el pecarí, el venado,  el conejo y el mapache.

Entre los años 7000 y 5000 aC, las bandas intensificaron las actividades de recolección bajando de las matas frutos y semillas de forma sistemática, lo que permitió la domesticación del chile, el aguacate y la calabaza que no pueden producirse solas. También aparecen las muelas para triturar semillas. 

Durante el horizonte Protoneolítico (5000-2500 a C) apareció el maíz domesticado, esta especie silvestre se conoce como zea mexicana (el teosinte), que fue mutando a mazorcas de alrededor de veinte centímetros, como característica evidente de ser totalmente domesticada, igual a las de hoy (zea mays).

También se domesticaron el guaje, el frijol, el zapote blanco y el zapote negro. Luego, los recolectores se convirtieron en agricultores, lo que originó las aldeas permanentes que más tarde fueron rasgos característicos de Mesoamérica.

Aparecieron el metate y la mano, se domesticó la calabaza grande y con sus semillas se preparaba el pipián, se domesticó el perro. Se empezó a practicar el sacrificio humano  y el culto a los muertos. Las familias de la aldea estaban más integradas, aunque sin estratificación social, se conocen como tribus.

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