18 de Noviembre de 2018

Opinión

Augusto Molina Montes

La propuesta de este arqueólogo se debe continuar incluyendo en la currícula de conceptos y técnicas básicas de restauración.

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El trabajo que Augusto Molina Montes realizó a lo largo de su vida es una importante aportación a la restauración de monumentos en México.

Nació en la ciudad de Mérida el 4 de octubre de 1924, proveniente de una familia vinculada con la vida política del siglo XIX.

Augusto realizó sus estudios de primaria en el colegio Jalisco de la ciudad de México entre 1930 y 1936. Posteriormente fue enviado a Montreal, Canadá. En 1941 se incorporó al Rensselaer Polytechnic Institute, en Troy, Nueva York, y allí obtuvo el título de arquitecto el 24 de octubre de 1945.

 A partir en 1946, trabajó como arquitecto y desde 1959 impartió cursos en la UNAM. Su interés por la historia del arte  lo llevó a cursar algunas asignaturas en la vieja escuela de Mascarones, donde  conoció a Marta Foncerrada, su primera esposa.

Tiempo después, impartió clases en la ENAH con un enfoque más urbanístico y una marcada dirección hacia temas de restauración y conservación de la arquitectura prehispánica. Con este nuevo enfoque, ingresó como alumno a la ENAH en 1962 para seguir la carrera de arqueólogo, la cual concluyó en 1973.

Finalmente, el 2 de enero de 1974 obtuvo el título de arqueólogo y el grado de maestro en Ciencias Antropológicas con la tesis La restauración arquitectónica de edificios arqueológicos, dirigida por José Luis Lorenzo.

 Desde 1973 fue asesor del Departamento de Monumentos Prehispánicos en el INAH; en agosto de 1974 colaboró como coordinador de la mesa “Criterios de intervención”, durante la Primera Reunión Técnica Consultiva sobre Conservación de Monumentos y Zonas Arqueológicas efectuada en el Museo Nacional de Antropología (MNA).

En 1976 fue nombrado director de Monumentos Históricos del INAH y miembro de la Junta Consultora de Monumentos entre 1977 y 1979. También participó en el Consejo de Arqueología entre 1978 y 1979.

De acuerdo con Daniel Juárez, la propuesta de Molina Montes se debe continuar incluyendo en la currícula arqueológica de enseñanza de conceptos y técnicas básicas de restauración, así como en la capacitación de personal.

Adicionalmente, sus ideas deben servir como base para incorporar en los informes técnicos la memoria descriptiva, materiales y criterios empleados en la conservación, sí como promover el estudio crítico sobre la restauración en México y el intercambio de experiencias. Augusto falleció el 8 de julio de 2008.

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