15 de Julio de 2018

Opinión

De veletas, ko’ox-virares y acarriados

Entre los políticos se usan muchas expresiones coloquiales o eufemísticas que usan sobre la actuación de los candidatos con la intención de descalificar al adversario político o a sus acciones.

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En el argot político electoral hallamos muchas expresiones coloquiales o eufemísticas que se usan sobre la actuación de los candidatos con la intención de descalificar al adversario político o a sus acciones. Unas dan la idea de expulsión o amonestación: Estar en el banquillo, Dar una patada en el culo, No dar el ancho, No jalar gente. Otras tienen que ver con dar cuentas o explicaciones: Dar la cara, Verse las caras. O evidencian actitudes políticas censurables: Orinar fuera la bacinilla, Dormirse en los laureles.

El enunciado koox-virar (del maya ko’ox, vamos y virar) es quizá el regionalismo más usado en el argot político. Virar, del celtolatino virare, se usa en la marina para cambiar de rumbo o dirección, pasando de una amura a otra, de modo que el viento que daba al buque por un costado le dé por el opuesto. Quizá esta acepción, aplicada al ámbito político, nos venga de Cuba, donde virar es ponerse en contra de alguien o de algo, cambiar de opinión.

Es decir, persona (candidato o militante) sin firmeza de criterio que pasa de un bando a otro, que cambia de opinión, de partido político o de ideología. Como sinónimo se usa la expresión veleta con el mismo sentido: persona mudable y sin principios que actúa según sus propios intereses.

Similarmente, en épocas de elecciones impera el ka’ap’e-ich (del maya ka’ap’éel, dos e iich, cara), doble cara o persona fingida que en presencia de alguien dice una cosa y en su ausencia, otra; que se beneficia de las “bondades” o dádivas de los candidatos sean rojo, azul, amarillo o de cualquier otro color: “Los acarriados al mitin fueron engañados: ni torta ni juguito les dieron” .

En el juego de la política no faltan las personas “cultivadas” que convencidas a base del engaño colectivo de ser las más honestas, trabajadoras y de buena reputación se lanzan o son lanzados como perpetuos candidatos. En contiendas políticas cuando los aspirantes se dicen de todo, se declara que “Se dieron hasta por debajo de la lengua”. O cuando un político se expone en una situación crítica o peligrosa, en especial desde el punto de vista de su posición social, se dice que se está Poniendo en el flechero: “Elena, debes tener más cuidado, te estás poniendo en el flechero”.

El político también recurre a coloquialismos como cuando una candidata a la presidencia de la república pidió a las mujeres que premien a sus esposos con un mes de doble cuchi-cuchi si acudían a votar. En Yucatán le cambió a “doble loch” (del maya lóoch, sostener con firmeza en los brazos).

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