18 de Agosto de 2018

Opinión

Como un sueño, el buen transporte urbano en Chetumal

Por el mal servicio, la falta de mantenimiento y limpieza de las unidades que la empresa Jet Van Cars S.A. de C. V, continúa ofreciendo a los usuarios...

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Por el mal servicio, la falta de mantenimiento y limpieza de las unidades que la empresa Jet Van Cars S.A. de C. V, continúa ofreciendo a los usuarios, el ayuntamiento de Othón P. Blanco emitirá una convocatoria para la licitación de la concesión de transporte urbano de Chetumal.

El secretario general, Roger Peraza Tamayo, señaló que será hasta el mes de enero el cabildo de Othón P. Blanco emitirá dicha convocatoria, ya que actualmente la empresa que opera, no ha podido establecer un servicio de calidad en las 15 rutas de la ciudad.

Es la norma del momento, corregir errores del pasado y enmendar el soslayo de los transportistas urbanos locales, -camioneros- desesperanza de los capitalinos. Sin duda. Años de retroceso en busca de la excelencia para la movilidad cotidiana de los chetumaleños de un transporte urbano digno

Chetumal, la capital política de Quintana Roo, es mucho más que territorio en el que se vivió hace unos 42 años con todo lo que significa que ha ido creciendo al ritmo de la modernidad para quienes abrigan el deseo de una vida mejor, como sucedió en el pensamiento en relación con nuestros pioneros. Una amalgama de la historia, cultura, tradiciones, costumbres y anhelos.

Cuando uno dice que este mestizaje maravilloso de etnias es un mosaico cultural, cuando la ciudad de Chetumal es agraciada con la modernidad. Y este epígrafe es solo referido estrictamente al transporte urbano, -que también requiere de gran desarrollo-.

Pero el paso de los camiones urbanos que han dado y dan servicio a los usuarios chetumaleños, -han ido de más a menos-, más allá de esas cualidades para cubrir rutas y trasladar a los usuarios a sus primordiales actividades.

Por eso la falta de entendimiento de las empresas de camiones urbanos y, por ende, de cohesión a la hora de asumir lo inevitable, -de servir con decoro a los usuarios-, que a medida que aumenta la necesidad de abordar los urbanos en la calle, la comunidad usuaria no tiene culpa que no haya alguna empresa con calidad y seriedad.

No hay que olvidar que, luego de las exitosas concentraciones de minibuses Bahía, de la empresa filial de ADO, cooptados por el ayuntamiento en turno al negárseles subir la tarifa, Bahía abandonó el servicio. Desde ese tiempo ya se anunciaba una descocada puesta en marcha de camiones urbanos bien pensada y digerida por todos.

Hubo señalamientos serios para dudar de los beneficios que aportaría asentarse una empresa de transporte urbano seria y responsable que sustituya a las que han demostrado una gran capacidad para mentir y muy poca disposición para cumplir compromisos.

Los primeros resultados han sufrido fuertes críticas, lo cual es natural con un servicio urbano tan difícil como el que se usa en la ciudad de Chetumal.

Alimentan la suspicacia de mucha gente acerca de una cesión de transporte urbano de iniciativa privada, que nada más están acostumbrados a que todo lo que brilla es dinero, por una entrega de los kilómetros de calle a recorrer a cambio de bagatelas con poca monta.

Si no se tiene el alcance deseado, pueden abrirse nuevas posibilidades si se presiona con el Concejo Edilicio de OPB –junto con la comunidad– para que una virtual empresa de transporte urbano, la que sea, si se concesiona, que cumpla.

Fuego en la aldea perredista

El ex diputado local, Jorge Aguilar Osorio, dejó de ser presidente estatal del PRD, al ser desconocido por la Comisión Nacional de Garantías y Vigilancia; -informó el organismo al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

La Comisión Nacional Jurisdiccional del PRD restituyó de manera inmediata a Emiliano Vladimir Ramos Hernández como presidente del Comité Ejecutivo Estatal del Partido de la Revolución Democrática en Quintana Roo, cargo al que supuestamente nunca renunció.

Con visos de lanzas rotas y pintura de guerra por la puesta en escena para anunciar los resultados del proceso interno acaecido en la aldea local del PRD, donde resultó electo, Jorge Aguilar Osorio, con el penacho de jefe, que habría sido muy deficiente estatutariamente, por decir lo menos, impugnó el jefe de las tribus perredistas y ahora diputado pluri, Emiliano Ramos Hernández.

Ramos Hernández no sólo evidenció de nuevo la falta de pericia de jefes de la mesa de consejeros de la aldea democrática en esos menesteres políticos, sino que mostró también -y es lo más sobresaliente- que no todos sus miembros principales estaban políticamente convencidos de participar en la ceremonia la pipa de la paz.

En algunos guerreros perredistas había la resignación, a quienes mandaron a enterrar el hacha de guerra para exculpar un pecado venial. No hay que olvidar que, luego de las exitosas concentraciones realizadas en el proemio al proceso electoral pasado, ya se anunciaba una alianza del PRD con el PAN, a lo que se creía definido con el ahora o nunca, -gritando histriónicamente desde abajo de las tarimas batiendo banderas juntos, la izquierda con la derecha.

Sin embargo el análisis final indica que fue un triunfo de la grandilocuencia del electorado quintanarroense como sustituto de la línea política-electoral, con una decisión del sufragio bien pensado que fue para darle paso a la alternancia en Quintana Roo con Carlos Joaquín González.

La decisión de participar como número uno de la lista del PRD para diputados pluris era la correcta y había que asumirla sin dejar el penacho de jefe de la aldea local perredista, por quien ahora comparte el recinto legislativo con el resultado de la cuántica electoral nombrado diputado plurinominal al todavía jefe perredista, Emiliano Ramos Hernández.

Hubo señalamientos serios, reticencias bien fundamentadas, para no dudar de los beneficios al PRD que aportaría Ramos Hernández al sentarse en la curul correspondiente en el proscenio del Congreso del Estado que, por el contrario, ha demostrado muy poca disposición para honrar sus compromisos.

Por los resultados de bajar del caballo al jefe perredista, Jorge Aguilar Osorio, el diputado Emiliano Ramos, ha sufrido fuertes críticas, lo cual es natural en un proceso político tan difícil y tenso como el que se vive en la aldea local del PRD.

Los dos perredistas de marras alimentaron la suspicacia de mucha gente de oposición acerca de una cesión de iniciativa política, de una entrega con poca incidencia, con el resultado que ahora son tres jefes los que tiene la aldea local: Emiliano, el “Benjamín” de los R’amos del PRD, Jorge Aguilar y el interino Carlos Montalbán.
 

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