21 de Noviembre de 2018

Opinión

Con agua todo, sin ella nada

Para los agricultores es una bendición poder contar con la lluvia para afianzar su cosecha y evitar sufrir pérdidas.

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En días recientes hemos sido bañados por una gran cantidad de agua, esto como resultado de los remanentes del paso del huracán Bárbara cerca de nuestro estado en su traslado del pacífico al Golfo de México. 

Una frase del poeta de América, don Carlos Peciller Cámara, versa sobre lo siguiente en uno de sus poemas:  “Más agua que tierra aguaje para prolongar la sed, la tierra vive a merced del agua que suba o baje”, y es que el poeta tabasqueño hacía esta referencia por la situación geográfica de su natal Tabasco, estado con considerable cantidad de cuerpos de agua, incluyendo el paso de dos importantes ríos, el Grijalva y el Usumacinta, dos de los ríos muy caudalosos de nuestro país. 

Pero en Yucatán el cuerpo de agua más importante es el flujo hídrico subterráneo que habita en el subsuelo de esta gran península, por cierto la única península que mira hacia el norte, geográficamente hablando. 

La cantidad de agua que se presume exista en el subsuelo de la península hace parecer que se cuenta con una cantidad suficiente para subsistir muchos años, pero debemos recordar que no basta tener el recurso, hay que tener las tecnologías suficientes para acceder a él y también contar con mecanismos de sustentabilidad y políticas públicas en la materia, y de paso debo mencionar que el estado no cuenta con una ley estatal de aguas y toda la política pública y de regulación recae en la Ley de Aguas Nacionales, documento rector de injerencia federal.

La península de Yucatán cuenta con un plan hídrico y ya se realizan trabajos mediante varios consejos para regular, establecer acciones y generar mecanismos político económicos que permitan su aprovechamiento más justo. 

El pasado mes de enero el presidente Enrique Peña Nieto instruyó a la Comisión Nacional del Agua para que con el apoyo del sector académico se realice un “Programa de acciones de prevención y mitigación de la sequía”, la cual en fechas recientes ha aquejado a varios estados; en el caso de Yucatán la contraparte de la Conagua es la Universidad Autónoma de Yucatán, que aporta la experiencia de especialistas. 

Siendo realistas y sinceros debemos reconocer que en Yucatán la sequía no se presenta del todo, ya que a pesar de tener periodos con calor muy intenso el agua es de relativo fácil acceso en el subsuelo, no siendo igual en el norte, donde sí escasea en serio.

Amigo lector, si usted requiere extraer agua del suelo yucateco, basta, en la mayoría de los casos, con que realice una perforación a una profundidad no mayor de 6 metros y encontrará el liquido, pero si un habitante de Chihuahua, por decir un estado, quiere lo mismo, la perforación deberá exceder los 100 o 150 metros para llegar al cuerpo de agua, una diferencia bastante notable y bastante complicada por cierto. 

Si bien las recientes lluvias han provocado algunos encharcamientos en municipios del sur del estado, para los agricultores es una bendición poder contar con la lluvia para afianzar su cosecha y evitar sufrir pérdidas, como le ocurrió a los productores de chile habanero en el 2011, cuando debido al intenso calor la producción de ese año prácticamente se quemó y las pérdidas fueron millonarias.

Pero volviendo a la importancia del agua, el Instituto Mexicano del Agua  dependiente de la Conagua ya elaboró un Plan Maestro del Agua, el cual está siendo analizado y estudiado por especialistas de los tres estados de la península para establecer las medidas a tomar para prevenir la sobreexplotación y contaminación del acuífero y garantizar por más años tanto la disponibilidad como la calidad del recurso. 

Hoy día existen regulaciones muy interesante sobre la protección del agua, incluso ya se condiciona el otorgamiento de autorizaciones de construcción sobre todo de fraccionamientos a la instalación de plantas de tratamiento, lo que al final del proceso facilita la reutilización del agua incluso en fases prioritarias. 

Existen propuestas de reutilización incluso en los hogares; el agua que usa para lavar los trastos o trapear, antes de desecharla, puede usarse para el riego de plantas o para los servicios sanitarios. Otra acción que ayuda a la optimización del recurso es poner una botella de PET llena de agua en la caja de registro del inodoro y al ocupar la botella espacio en el depósito éste se llena más rápido y se ahorra la cantidad de agua que va al drenaje. 

Con acciones como ésta podemos como usuarios ayudar a preservar por más tiempo el recurso y a retardar la puesta en riesgo de la disponibilidad del agua y así hacer valer la frase educacional: “Con agua todo, sin ella nada”.

¿No cree usted, amigo lector, que ya es tiempo de poner nosotros nuestra gotita de agua? Yo sí.

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