17 de Diciembre de 2017

Opinión

Consejos renacentistas

Al parecer, antes de ahora nunca proliferaron tanto los libros de consejos como en la Italia del Renacimiento.

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En vista de la temporada, repleta de consejos y tips de autoayuda en todos los medios, y de la cantidad de libros de ese corte que hay en las mesas de novedades —dice el camaleón peripatético en el cuarto donde escribo—; y como, al parecer, antes de ahora nunca proliferaron tanto los libros de consejos como en la Italia del Renacimiento, te traigo algunos consejos renacentistas de entre los varios que escogió Arielle Saiber para la revista canadiense Cabinet (núm. 35).

* Si crees que pueden envenenarte en una comida: Úntate una crema o un aceite especial alrededor del corazón antes de salir, y hazlo de nuevo al regreso. –Isabella Cortese, Secretos (1561).

* Para hacer que una estrella negra aparezca sobre la frente de un caballo blanco: Consigue un topo, ponlo a hervir en agua, y macéralo finamente con una herramienta de hierro. Ata al animal a la frente del caballo todo un día y toda una noche, y en pocos días los pelos de abajo se caerán y empezarán a crecer los pelos negros. –Isabella Cortese, ibídem.

* Luego de sonarte las narices: No debes abrir tu pañuelo y ver qué hay adentro, como si perlas y rubíes hubieran descendido de tu cerebro. –Giovanni Della Casa, Galateo (1558).

* Cómo atrapar una perdiz: Las perdices aman exageradamente a los venados. Si un hombre se pone una piel de venado, y cuernos sobre la cabeza, y se acerca a las perdices, ellas, al suponer que de veras se trata de un venado, saldrán a recibirlo, y se acercarán a él, y lo abrazarán como uno abraza a un amigo que llegó de un largo viaje. Pero aquí sólo habrá inamistad, porque las perdices reciben redes y trampas a cambio. —Giambattista Della Porta, Magia natural (1589).

* Para conservarse joven: Succionar la sangre de un joven… una o dos onzas de una vena levemente abierta en el brazo izquierdo… en luna creciente. —Marsilio Ficino, Tres libros sobre la vida (1489).

* Un padre, a su hija, advirtiéndole sobre una moda en boga: No te tiñas el pelo de rubio. —Annibale Guasco, Discurso a Señora Lavinia, su hija (1586).

* Cómo cocinar un pulpo: El pulpo es un pez repugnante de poca valía: cocínalo como quieras. —Maestro Martino, El arte de cocinar (mediados del siglo 15).

* Cómo saber si una mujer está embarazada de un niño: Cuando ella sangre por la nariz, la sangre sale más de la fosa nasal derecha que de la izquierda. —Giovanni Marinello, Medicina para las dolencias de las mujeres (1563).

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