19 de Septiembre de 2018

Opinión

Consulta paralela del Modelo Educativo

Las propuestas presentadas, de manera plural, tuvieron un enfoque más crítico para identificar las causas de la baja calidad educativa que arrastramos en las últimas décadas.

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La semana pasada me enteré de que, el pasado 14 de septiembre, en Querétaro, se realizó un foro organizado por las universidades Marista de Querétaro (UMQ), Autónoma de ese estado (UAQ) y de Guanajuato (UG), con el propósito de conocer más a fondo el nuevo Modelo Educativo propuesto por la Secretaría de Educación Pública, pero, a diferencia de los que organiza la propia dependencia, éste fue abierto a todo el público. En esencia las propuestas presentadas, de manera plural, tuvieron un enfoque más crítico para identificar las causas de la baja calidad educativa que arrastramos en las últimas décadas.

En el foro se señaló que la SEP ya no sólo tiene un desafío pedagógico o curricular enfrente, sino también uno de legitimidad, pues deberá reinventar su capacidad para conducir los cambios que son necesarios en el Sistema Educativo Nacional. La amalgama de docentes experimentados y las nuevas generaciones de normalistas coincidió en la profunda desconfianza que sienten los mentores sobre los resultados de los foros “oficiales” y el actuar de la SEP. Recelan de que sus críticas no sean escuchadas al mismo tiempo que se cuestionan ¿por qué en la elaboración de la ley sobre el Servicio Profesional Docente no nos tomaron en cuenta y ahora sí? La suspicacia y desconfianza se dibujan en su cara; no es claro si esos gestos de recelo desaparecerán con la respuesta que dé al final la SEP.

La experiencia de los anteriores modelos implantados en México nos dejó un mal sabor de boca; planes y programas de estudio sobrecargados, docentes de secundaria con horas colgadas de trabajo que cubren en otros campos distintos a su especialidad, insuficiente tiempo para valorar su pertinencia, modelos sexenales, son sólo algunos de los contrastes. 

Falta sustentar mucho mejor ¿por qué se planea un cambio curricular a fin de sexenio? ¿Cuál es el fin verdadero? ¿Por qué no participaron los maestros de las escuelas en su diseño? ¿A qué le damos continuidad? ¿Los maestros harán suya esta propuesta? Estas y otras interrogantes giran en el interior de las escuelas en tanto se da el predecible veredicto. Al menos los foros de consulta ya mostraron otra cara, en donde cada participante pudo expresar libremente sus ideas y aportaciones al nuevo Modelo y los contenidos curriculares ¿Los tomarán en cuenta?

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